Por las calles, sin rumbo, vacilante, apresurado, dilatante, urgente, casi corriendo…!ya voy!...¡ya voy!, no me apuren tanto, que de tanto caminar la vida se me fue pasando. Cabizbajo, altivo, de soles curtido por los desiertos zigzagueante en busca del olvido, a la orilla del mar, las olas esquivando, caminar medio saltando, medio andando y en el horizonte la vista perdida. En medio del gentío, arrastrando los pesares, también son de la gente anónimos andares, siempre caminar, ¡hasta cuando...!

El tenéis de otrora de los libros que hoy son historia, el tenis simple y llano, democrático y plano, atravesando vertical y vocalmentemente a toda la gente, sin distingo ni rango, cómplice y compinche, siempre en onda, informal y fresco, travieso y confidente, entre juvenil y paternal, entre serio y liviano; sumado al “que”, se hace mandato, pero también solo como dato, recomendación y consejo, de amigo gentil y cercano. ¡Cómo se nos pasó el bicentenario sin rendirle homenaje al “tenis que”! Tenis que llamarme, tenis que contarme, tenis que ir, tenis que mejorarte, tenis que jugar… tenis que… sin (Leer más)
Soli Ta y Uni Dad
Soli y Uni eran dos gotitas de agua que vivían en medio del océano. Un día se encontraron de casualidad y Uni observó que Soli estaba muy triste, sus ojos húmedos y su mirada perdida en el horizonte.
-Me puedes contar que te pasa, le preguntó Uni con suavidad. -Se trata que me encuentro muy sola y confundida, en realidad no sé quién soy, fue la apagada respuesta de Soli.
Uni quedó muy triste y pensativa, quería consolar a su amiga y mejor todavía lograr que encontrara en ella misma y de verdad algo que (Leer más)
Prat con Matta, 10,30. En punto Juan bajo el Padre Hurtado. En punto: las 11,00 Marisol elige la farmacia. Tu lo pides yo lo pago. El futuro en juego, un cambio de color. 11,10 Edelberto sube Prat con Latorre... Condell… Cabeza gacha el sombrero sobre sus ojos capeando el sol. Sonrisa juguetona. Tiene el préstamo en su profundo bolsillo, como profunda su alegría. Su sol entrará a la Universidad.
11,30: Encuentro fatal:
Juan, Marisol, Edelberto...
Miradas de angustia, vergüenza… esperanzas. No habrá abogada, solo padre, madre, hijo, abuelo… Al menos la clínica está asegurada.
Los rayos UV están en (Leer más)
Hoy quiero dar gracias a Viña del Mar. Gracias por los 3 años y 5 meses que nos ha cobijado, desde que peregrinamos desde nuestro norte natal, en busca de mejor calidad de vida. No ha sido fácil, pero gracias a la increíble energía que emana desde esta maravillosa ciudad, hemos podido como familia e individualmente, ir venciendo nuestros temores básicos y poniéndonos de pie cada vez más rápido y en cada oportunidad dando gracias por eso y por todo lo obtenido, en especial por lo aprendido. Quiero en un gesto de agradecimiento hacia Viña del Mar, invitarte a escuchar este video que habla maravillosamente de esta ciudad bella, la ciudad jardín y pedirte también que reenvíes este escrito para que otros sepan de Viña del Mar y sus bellezas. (Leer más)

Es curioso, seguramente ustedes lo han notado en reiteradas ocasiones en que, sobre un mismo objeto (cosa) u objetivo (meta), tenemos diferentes puntos de vista o apreciaciones, como también sobre las personas. Quiero ilustrar lo dicho con algunos sencillos ejemplos: ¿han observado que el gusto de las mujeres es diferente al de los hombres? Muchas veces ellas encuentran estupenda a una amiga, mientras nosotros no le hayamos grandes gracias o atractivos. También sucede, como ya lo he bosquejado en otros escritos, que existen las deformaciones profesionales, me explico: Si tenemos disponible un amplio terreno y pedimos diferentes opiniones, veremos que el médico se imagina un inmenso hospital con edificios separados según las especialidades de salud, con todos sus equipos de última generación, con muchas ambulancias y personal competente donde acudiría mucha gente. El deportista, en el mismo terreno, haría un estadio con un gran complejo deportivo para diferentes disciplinas; el paisajista, crearía un gran parque con lagunas, cisnes, árboles, plantas y flores de distintas especies; el arquitecto, edificaría una ciudad con poblaciones para habitantes, edificios públicos, puentes y caminos; (Leer más)
Érase una vez un hombre sumamente estúpido -un loco o quizás un sabio- que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que por las noches casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara. Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba. A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: "calzoncillos..." y allí estaban. Se los puso. "Camisa..." allí estaba. Se la puso también. "Sombrero..." allí estaba. (Leer más)
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