Un hombre de cierta edad fue a una clínica para hacerse curar una herida. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer. Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.
Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana. No, me dijo:
“Ella ya no sabe quién soy. Hace casi cinco años que no me reconoce”. (Leer más)
Mi amiga Toya, fue una de mis tantas amigas de toda la vida, se fue hace pocos días, se marchó silenciosamente, su vida se iba apagando, se iba consumiendo, de aquella mujer parlanchina, vivaz, buena para la talla, suspicaz y a veces mordaz, solo quedó una viejecita que con los años transcurridos había sido madre, abuela y bisabuela, dejó muchos descendientes, que hoy la lloran y la recuerdan, dejó muchos recuerdos, anécdotas, vivencias. (Leer más)
En los años 2007 y 2008 en las novena y décimas Regiones hubo una sequía muy grande que se podría decir 0000 de lluvias y sobre todo en la décima Región por lo menos en el valle se regaba con pozos profundos, pero en la costa todo el mundo esperaba que las nubes se apiadaran de nosotros y al formarse nos regaran nuestras siembras. Pero esas nubes al ver tantos millones de eucaliptus tanto en plantas como adultos que donde se secaron hasta los esteros de la zona; como que las nubes extrañaron el lugar y se enojaron retirándose lejos hacia el Oeste en el Oceano Pacífico, creando para ello esta Comedia "El Regreso de la Dama Grís".(Las Nubes)
El regreso de la Dama Gris. Comedia.
Madre Tierra;
¡Regresaste Dama mía!, ¿Dónde estaba tu escondite? tantos meses de tristesa, más parece una visita que una larga estadía. (Leer más)
Así fue como un día cualquiera hurgando en la red, me encuentro ni más ni menos con El café Mozart... el mismo que creí perdido tras los avatares de cambio que hubo tiempo atrás con todos los grupos de la red... Hace varios años ya lo abandoné, como se abandonan las cosas queridas, con ese descontento que tiene mucho que ver con esa secreta ansia de buscar siempre más de las cosas, esperando siempre más... hasta al fin reconocer que el desasosiego insatisfecho seguirá siendo siempre el mismo hasta el día final
El tiempo embelleció todo en el recuerdo: el café en sí, en semipenumbra, los muebles antiguos, oscuros, el pesado cortinaje, el viejo piano con su virtuoso pianista, hombre reconcentrado, de gesto amable, atento a los requerimientos de los parroquianos, y los habitues de siempre, Fridolin, conquistador empedernido, preso en los encantos de la mayoría de las damiselas que frecuentaban el lugar... (Leer más)
Enviado por Ulises
el 16/06/2011 a las 13:51
Si eres afortunado(a) y tu padre aún está en este mundo, te sugiero que se lo digas hoy, no esperes para cuando sea demasiado tarde: Sin reproches, sin culpas, sin resentimientos, DILE QUE LO AMAS, solo eso quiere escuchar, no le interesan los regalos. Quiere escucharte decirlo… vamos hazlo. Y si intentas mejorar esa relación desde tu posición, solo cuéntale como te gustaría que fuera esa relación padre-hijo(a). Díselo sin cargas, recuerdas que él es un ser humano imperfecto como tú y yo. Yo no tuve la fortuna que probablemente tu tengas hoy, de sentarte y hablar con él, no esperes más, da el paso… toma acción. Te lo prometo… será maravilloso. Mi realidad fue distinta, tenía poco más de 3 años cuando mi padre me dejó, en ese momento no entendía nada, quizás llore un poco o mucho. (Leer más)
 Del olvido olvidado estoy si alguna vez escribí, no así del olvido mismo, o sea del olvidarme que el olvido es algo que pasa, y por eso también mismo, olvidarme del olvido no quisiera, como menos otra vez también en este caso si quisiera que nunca nadie de mi se olvidara ni yo tampoco de olvido pecar. Y cómo en el olvido dejar pudiera la acequia que corría por la vereda de mi casa donde mis barquitos de papel partían sin rumbo fijo llevándose a bordo mis sueños de niño. Olvido imposible que llenaría mil páginas de recuerdos imperecederos, hilos (Leer más)
Estaba en la consulta del odontólogo y se sentó al lado mío una señora de más o menos mi edad (ticinco para arriba), como es normal en estas esperas, la señora me conversó del tiempo, que seguía con mucho calor, ¿qué me iba hacer en la dentadura?, cosas sin importancia, se veía, nerviosa. Le pregunté si le tenía miedo a la visita al dentista, me miró y me dijo: “No, no le tengo miedo al doctor, es que tengo un problema muy serio en mi casa”. No quise ser curiosa, solo la miré, pero no pude aguantar las ganas y con cara de inocente, le dije que si quería me conversara, ya que el dentista, según la recepcionista había avisado que estaba atrasado. Lanzó un suspiro y me dijo:
“Hace pocos días me separé” (Leer más)
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