Pueden suceder tantas cosas en un día, la rutina nos hace su presa, las obligaciones son innumerables, y el tiempo es escaso. Tanto que no somos capaces a veces de valorar los aromas, los colores, y menos los gestos de acercamiento. No nos damos tiempo de profundizar y ver lo que realmente interesa en nuestra vida.
Y que no solo existe lo que es difícil de comprar, no sólo lo que está inalcanzable, tanto como aquél sueño o meta que desesperadamente perseguimos. Tenemos con nosotros quizás lo más invaluable, pero insistimos en no verlo. A veces el agrado de una cercanía, una conversación, es el regalo que puede iluminar el día y dejarnos la sensación maravillosa de estar plenos y satisfechos.














Encontré este video que quiero compartir con ustedes, se trara de un cortometraje que hace pensar y reflexionar. Especialmente a quienes aún tienen a sus padres con vida. También sería bueno mostrárselo a nuestros hijos. Espero les guste...