Quién mucho abarca… Hace más menos dos semanas que leí en un diario la experiencia de un joven que relataba la desilusión que lo embargaba porque su polola lo había dejado por una amiga. Me costó un poco entender que sí, lo había cambiado por otra de su misma especie. El decía que pololeaba hacía poco tiempo y le extrañó un poco cuando su polola integró al dúo una muy amiga suya, empezaron a salir en grupo y de pronto la tercera en el grupo se fue poniendo cariñosa con la amiga, y como tampoco escatimó atención con él, se sintió muy bien.




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