Algo olía mal

Enviado por Gonzalo Figueroa el 30/11/2007 a las 22:52
Gonzalo Figueroa

 

Recuerdo que yo tenía 7 años, vivíamos en Quilpué, ciudad a unos 40 Km. de Valparaíso, estábamos ahí por un tiempo solamente, fue un año en realidad inolvidable, 1970, marchas políticas, mucha música folklórica y de protesta, teatro y cultura en general, creo que nunca he vuelto a ver tanta efervescencia como ese año. Bueno, la cosa es que como nosotros éramos de Valparaíso, del Cerro Placeres más precisamente, mi madre creyó que lo mejor era que yo y mis dos hermanos hombres, siguiéramos en el mismo colegio, la Escuela Nº 33 República del Paraguay, de nuestro cerro. Así era como hacíamos el viaje de ida y vuelta todos los días. En la oportunidad de esta historia, yo que era el más chico de los tres, cursaba el segundo básico y esa semana andaba un poquito enfermo de la guatita, por lo tanto mi mamá me hizo una comunicación para avisarle a mi profesora, doña Alicia Figueroa (solo un alcance de nombre, no era mi tía). El día en cuestión no alcance ni a abrir la libreta de comunicaciones, porque cuando sonó la campana para salir al recreo, yo me puse tan contento, que me olvide de retenerme y mi estomago (guatita) me jugó la mala pasada. Y ahí me quede, ni siquiera salí al recreo, tratando de esconder lo que había pasado, no quería ni moverme, pensé que nadie se iba a dar cuenta. Pero el primero que entró a la sala, de vuelta del recreo, dio la alarma, "se siente hediondo" dijo el pelotudo ¿y como se iba a sentir?. Bueno, recuerdo que la profe me vino a ver, nunca supe como se enteraron que había sido yo ¿sería por el olor?. Ella me pregunto ¿qué le paso?, yo dije solo dos palabras “me cague”, de ahí para adelante no dije nada más, pero alrededor mío todos hablaban y se movían, yo me sentía como el muerto dentro del ataúd y el resto como que estaban en el velorio. Recuerdo que uno dijo "tiene un hermano grande", así fue como fueron a buscar al Guile, Guillermo, el más palomilla de los tres, el más bueno para los combos, el que me defendía casi siempre, el que un día le iba a pegar al mas choro de mi curso, pero el Choche le dijo a mi mamá y hasta ahí nomás llegó lo que se anunciaba como la pelea de la semana. Siguiendo con el relato, llegó el Guile, me acompañó al baño, me pasó agua para que me lavara y me lavó mi ropa interior, no me criticó, no me hizo sentir ni culpa ni vergüenza, solo me ayudó. Yo creo que no le di ni las gracias, pero no importa, él sabe cuanto lo quiero y no solo por haberme lavado los calzoncillos, por haber compartido su ingenio, sus aventuras y sus juegos conmigo. Por eso le dedico esta historia, divertida ahora, con un gran abrazo.

Etiquetas:

Bonita y tierna historia

Enviado por el 01/12/2007 a las 13:49
Carlos  Fernandois Olivares

Gonzalo: ¡¡ felicitaciones !!, ésta es una bonita historia, y muestra cómo en los momentos más complejos y dificiles para uno (sobre todo si uno es un niño), aparece la persona menos pensada y que uno no lo creería, en tu caso tu hermano Guille, muy bonito recuerdo.

A mí (que también me pasó), que me creía exclusivo en estas "artes", me pasó en el colegio "Kindergarten para Niñitos y Niñitas" (así se llamaba), pero yo no tenía a nadie que me apoyará, por lo tanto, salí corriendo de clases ( con la "bolsa" colgando y bien afirmada), hasta llegar a mi casa ubicada a 8 cuadras del colegio, me recuerdo que estaban pintando y mi mamá estaba en la casa (con permiso de su trabajo), que alegría más grande el ver a mi mamá que me solucionó el problema y después me fue a dejar al colegio, otra vez. No me recuerdo que me hayan molestado o echado tallas, solo teníamos 6 ó 7 años. Muy lindo recuerdo Gonzalo.

Gracioso

Enviado por el 01/12/2007 a las 16:18
Julia
Muy graciosa tu anecdota, pero creo que es muy díficil tener un amigo como el que mencionas, felicidades por tener una persona tan fiel a tu lado.

Sorpresas de la vida

Enviado por el 04/12/2007 a las 9:10
Claudia Figueroa

Jamás pensé que tú con Guille tuvieran esa relación, él ayudándote sin quejarse, ni siquiera un reto. Eso es amor de hermano. A veces nos cuesta tanto acercarnos y decir te quiero, pero, las acciones dicen más que mil palabras, en el fondo nos amamos. Al leer esto me vino a la mente cuando era chica y me iba contigo al colegio, y uno de esos días tu bajaste primero de la micro por la puerta de atrás y cuando me iba bajando, el chofer partió y me caí, tú me ayudaste y fuiste a retar al chofer, como un papá defendiendo a su hija, lo tengo muy claro en mi memoria ¿Te acuerdas?.


Comentarios de este artículo en RSS

COMENTARIOS

HERRAMIENTAS COLABORATIVAS

RSS Technorati Creative Commons

Noticias

Noticias de SENAMA

Cargando contenidos...