Con flores a María

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 09/11/2007 a las 10:53
Willi Kaufmann Cabiol

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Eyzaguirre esquina de San Alfonso, justo allí estaba la réplica del templo redentorista santiaguino, cuyo arquitecto, seguramente alsaciano levantó con esmero, pero sin calcular la fuerza del terremoto del año 83 que lo derrumbó por completo. Si el sismo hubiese sido en Noviembre, hace 50 años y a las ocho de la tarde, una multitud habría sido sorprendida en un mar de flores, cuyo aroma se sentía hasta en mi casa a media cuadra de distancia. Por mi parte habría estado en el campanario repicando al mes de María o acompañado de otros monaguillos acarreando cientos de sillas plegables de madera, que haciendo carretillas llevábamos desde el salón a la iglesia para consuelo y reposo de los incondicionales devotos dispuestos a rezar cada nueva primavera a la madre de Jesús y escuchar la clara y contundente prédica del padre Zamora. Algunos días se turnaba con el padre Boisaire que le daba con su acento francés un especial encanto parisino al sencillo barrio del viejo San Bernardo que cobijaba al Seminario de la Orden Alfonsina, siempre rodeado de enormes plátanos orientales. Los altoparlantes competían con las campanas y la pocas pero ruidosas góndolas de a peso; sin puerta trasera, pero también sin un solo vidrio, lo que permitía una más rápida pero arriesgada evacuación, no obstante lo cual, prestaban un servicio ejemplarmente democrático a los habitantes de Santa Filomena y Calera de Tango, El Barrancón y otros lugares aledaños.

Imposible no recordar cada primavera aquella iglesia redentorista vestida de pétalos. Imposible no sentir el aroma y el canto envolvente, imposible bajar a mi corazón del campanario, mientras insiste en sincronizar sus latidos con el “talan” “talan” de mi adolescencia. Imposible no ver aún en mis manos los callos que dejaba la fe manifestada en sillas de tijera que en montones de a diez fueron mil veces armando el rosario siempre glorioso de un pueblo siempre cercano de una virgen atosigada de peticiones y abundante de perdones. Ave!!!!! Ave María que madre nuestra es...

 

 

 

Recuerdos

Enviado por el 10/11/2007 a las 0:29
Nancy  Villegas  Herrera

Willi: Siempre me conmueven sus escritos, pero éste trajo a mi memoria recuerdos de mi infancia. Le cuento: en calle San Alfonso entre Eyzaguirre y Maipú vivía una tía abuela mía. En esa Iglesia se casaron dos de sus hijos y ella celebró junto a su esposo sus bodas de oro, ceremonia que quedó por siempre en mi retina. ¡Qué tierno y bello recuerdo ha traído a mi memoria!   


Campanas

Enviado por el 11/11/2007 a las 1:49
Pati

Willi, el terremoto no ocurrió para que con tus manos y sensibilidad nos mostraras el sonar de las campanas en nuestros corazones. El olor se siente igual, Santa Bernardita la vió en todo su esplendor. Las campanas de igual forma, y todo en San Bernardo.  Gracias por compartir.


¡Qué recuerdos!

Enviado por el 02/12/2007 a las 17:51
Rebeca Tiquer Drullinsky

¡Qué añoranzas! tantos momentos lindos que guardamos y regresan; una y otra vez para arrancarnos una sonrisa, o una lágrima. ¡Que bello es recordar!, nos hace sentir vivos. Un abrazo.


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