La apariencia es muy importante, dime que auto tienes y te diré quién eres, han cambiado mucho los términos y los pensamientos. Los autos siempre, seamos francos, o alguna vez, nos han hecho chorrear las babas, con sus diseños, sus colores y sus accesorios, los hemos visto lindos, maravillosos, espectaculares, todos los elogios para esas máquinas. Son emociones incontrolables.
Salieron como en la partida de una carrera de caballos, pero muchos no llegaron a la meta, se mataron. No duele tanto la vida del individuo, ni la quebrazón del esqueleto de quién cuenta el cuento, sino la destrucción de ese bello aparato y que está embarrado con sangre.
La transformación de una persona dentro de un auto, es impresionante, se convierte en un playboy, prepotente y que a gran velocidad y sin ningún respeto por las señalizaciones, te presiona y si lo miras o le contestas algo, te saca... las cuatro palabras.
Que bueno llegar a la época donde vemos a esos aparatos como simples herramientas.
















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