La soledad en los adultos mayores

Enviado por adrian retamal orias el 25/01/2010 a las 10:52
adrian retamal orias

La soledad de los Adultos Mayores es tema recurrente entre los senescentes, tratamos de asimilar este estado o periodo inevitable en el ser humano, pero no lo entendemos es por eso que condenso este  articulo escrito  en 1948 por el ingles David Cohn ya que muy bien se puede aplicar a los Adultos Mayores de nuestro tiempo
?Curiosa paradoja: quien aprende a vivir solo, nunca vive solo.?
La felicidad y el modo de lograrla -cuestión que ha preocupado a los hombres de todos los tiempos-
En el caso de la esposa, rara será la que se haya casado con un hombre cuyos gus¬tos e inclinaciones coincidan con los suyos propios; ni que responda en todo y por todo al ideal que entrevió de soltera. Sin embargo, el matrimonio no será un fra¬caso a causa de tales fallas si la mujer sabe vivir sola. Quizás, por el contrario, su hogar puede ser muy dichoso y ofrecer esa atmósfera de apacible seguridad indispensable para formar debidamente el carácter de los hijos.
Saber vivir solos es hallar en el diálogo con nuestras ideas y nuestros ensueños compañía sobrada, sin que por ello ne¬guemos nada a los demás. Es comparable este saber vivir solos?por sus consecuen¬cias tanto intelectuales como morales? al caso de la persona que dispone de su propia habitación apartada y tranquila en una casa llena de la mañana a la noche del bullicio y el desorden de los niños.
Saber vivir solos significa en parte la habilidad de encontrar placer en las cosas pequeñas. Quien cultiva el hábito de lle¬var abiertos ojos y oídos a las cambiantes formas y a la voz siempre sabia de la naturaleza, ni padece de tedio, ni siente nunca el ánimo cansado. La caprichosa apariencia de una nube; o los juegos de luz y sombra de un paisaje invernal; o el concierto de rumores y aromas del jardín que despierta a la primavera, deleitarán su mente; refrescarán su espíritu; ofre¬cerán, renovado, el espectáculo del mun¬do.
¿Quién puede lograr?
Estos goces que nada desvirtúa, que nadie nos arrebata, no piden para que los cosechemos gastos ni aperos. No están sujetos a la edad  ni tiempo. Inagotables como la vida misma que nos rodea, pres¬tan a nuestra edad madura el atributo más preciado de la niñez: la capacidad de mirar el mundo con ojos siempre prontos a maravillarse.
Todos somos en cierta medida prisio¬neros de nosotros mismos.Tratando de escapar acudimos al amor, a la simpatía, al afecto, a la comprensión: buscamos en el trato de nuestros semejantes la comu¬nidad de ideas y sentimientos; la efusiva intimidad de la confidencia comunicada o recibida. Y sin embargo, nunca escapa¬mos por entero.
En vano quiere mi cora¬zón abrirse al de otro, ni el de otro tranquearse al mío. Es cuerdo, por tanto, prepararnos para el mundo dentro de nosotros mismos.
Aun hay otras causas que contribuyen a aislarnos. ¿Quién será indemne a las consecuencias de la enfermedad, la pér¬dida de las facultades físicas, la ausencia o la muerte de los seres queridos, los re¬veses de la fortuna? ¿Y dónde buscar refugio en casos así? ¿Qué hacer a fin de no convertirnos en molestia o carga para amigos o parientes? La respuesta es ob¬via: lo que procede es refugiarnos en nos¬otros mismos, pedirle compañía a nuestra mente enriquecida por los conocimientos y la experiencia; en suma, saber vivir solos.
Si a todos interesa tomar en considera¬ción tales contingencias, hemos  de prevenirnos especialmente para esa época de la vida en la cual no podrá ya fiar de su físico o habilidades. Aquel que no se prevenga corre mucho riesgo de verse convertido, al pasar de los 60, en una persona cuyo trato esquivan los demás y a la cual consume el aburrimiento. Por curiosa paradoja, aquel que apren¬de a vivir solo nunca vive solo. A donde quiera que vaya llevará consigo el animado mundo de una inteligencia cultivada, de una sensibilidad hecha a percibir lo bello. Ni su edad ni los estragos que el tiempo cause en su apariencia impedirán que su compañía sea grata a todos, que todos vean en él un ser optimista animado, simpático, de conversación siempre  interesante.  No  perderá  nada  de agrado que tuvo para sus seres queridos; no será  molesta a sus propios hijos; sus amistades buscarán las ocasiones de disfrutar de una conversación que, por la amplitud de criterio y la cordialidad que revela causa impresión semejante a la que experimenta quien en un día invernal se sienta al amor de la lumbre.
Abundan, por fortuna, seres,  así en todas partes. Que llevan su felicidad consigo mismas, que por saber vivir solas son encanto de quienes las tratan y ornamento de la sociedad en que viven
Nota del transcriptor: Esto es lo perfecto. Parece difícil de lograr, pero debemos aclimatar nuestro espíritu y mente y físico para lograrlo y tratar de ser felices en este nuevo mundo globalizado en la cual cada persona se preocupa de  si mismo incluyo a nietos hijos y familiares, si alguien  quiere comentar este tema, soy un adulto mayor y mi e-mail es: adrianretamal@gmail.com

Curiosa paradoja: ¿Quien aprende a vivir solo, nunca vive solo.?

Enviado por el 26/01/2010 a las 9:56
Ines Valenzuela Arriagada

Amigo Adrian: Cuan verdadero   es tu  mensaje ojalá  sea leído, por una inmensa mayoria, ese temor que tienen los humanos "Vivir solos", siendo esto una experiencia enriquecedora. Siempre he escuchado por ahi que el tener muchos amigos es signo de tener una vida acompañada, ¿ será verdad? encontrar un numeroso grupo de buenos, sinceros , leales amigos ? y cuando no los tenemos es inmensa Soledad, un fracaso . Por ahi leí que quien tiene por compañero  la Soledad tiene la mejor amiga, ella  nos hace ir en busca de la creatividad de VIVIR lo cual puede ser una experiencia inimaginable- El amigo Adrian, la explica muy bien . solo puedo agregar que empiecen a  intentar vivir consigo mismo y veran que es una a ventura  increíble     Pero antes  borrar las palabras "No puedo" Si estas en el PC, ya es una muestra que ... tu vida puede ser de otra manera

Felicito a Adrian por haber enfrentado este tema TABU para la sociedad y haberlo explicado de una manera tan cierta , verdadera y gozosa.


Reflexión y cultura

Enviado por el 27/01/2010 a las 10:57
Raquel Cespedes Guerrero

Adrian  que buen aporte. Esta invitación a conocernos ,querernos, valorarnos, reconocernos  con defectos y cualidades, capacidades como tolerancia, respeto, ganas de vivir , conocer, aprender y disfrutar. Desarrollar nuestro espiritú por sobre todas las cosas. reconocer la alimentación sana y el ejercicio con alegria y de acuerdo a lo que nosotros somos y queremos sin exigencias mediaticas ni sociales.Amarnos y respetarnos de verdad me parece un camino fructifero y maravilloso que intentaré comenzar a recorrer  para no trasformarme en una mujer de la tercera edad terca, demandante , exigente y criticia de los demás. como dicen por ahí ¡en una vieja de M......¡   sino, empeñosa,  en esta reeducación entretenida y valiosa.         Cariñosamente Raquel.


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