Prédicas... prédicas, prédicas
y nada para el bolsillo,
pareciera pensar el menesteroso,
mientras una bendición recibía,
...de que sirven las palabras,
cuando éstas están vacías...
como la misma alma mía...
¿Cuándo bajarás de tu cruz, Nazareno?
y vendrás a posarte en mi Alma
...dejarás aquí todo tu dolor...
todo tu espanto...todas tus ansias...
y acaso así...sacies también mi alma...
Tu sangre limpiará... la mía...
tus espinas saciarán mis venganzas
y que me dices del pan...
el pan nuestro de cada día...
seguro que me traerás todos los que me faltan.
Y ante esta visión excelsa,
será un hecho que se espanten,
las mil hambres de mi alma...
y tus dolores serán
la cruz de todos mis días.
2005
















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