
Miro este azahar y recuerdo a mi madre recolectando las blancas flores de un naranjo. Sus aromáticos pétalos los guardaba en una botellita de cristal donde vaciaba alcohol, dejándolo reposar.
Después de un tiempo, a la hora en que mi padre regresaba del trabajo, ella le esperaba con sus sienes perfumadas de azahar y una maravillosa sonrisa de mujer enamorada.
















Bello recuerdo, Ricardo
Ricardo:
Para mí, lo que se recuerda de la niñéz es fundamental en el desarrollo emocional de la propia vida. Su sello está presente en el carácter de cada uno. Sería ideal que todos tuviéramos este tipo de recuerdos, que nos apoyaran para llevar una vida sana en lo emocional. Te felicito