Habilidades de comunicación y relación interpersonal: apoyo y ayuda al paciente y familia

Habilidades de comunicación y relación interpersonal. Habilidades y técnicas.
Trabajo en equipo.
Apoyo y ayuda al paciente y familia.
 Actividades preventivas.
Impacto de la enfermedad y la hospitalización en la familia. Factores a considerar.
Habilidades de comunicación y relación interpersonal

La comunicación es el fundamento de toda vida social.

El ser humano empieza a ser persona cuando es capaz de comunicarse con los demás.
La comunicación es un proceso de transmisión de mensajes, que se realizan por medio de un código compuesto por gestos, palabras, expresiones, etc.
La comunicación se entiende como un proceso de participación.
Responde a una necesidad primaria: Informar (se cree tener la razón) y a una necesidad secundaria: Convencer (entran en juego sentimientos y emociones).

El individuo está siempre dispuesto a comunicarse, ya sea de forma verbal (explícita), o de forma no verbal (implícita).
Para que se dé la comunicación, debe haber un emisor (fuente) y un receptor (destino). El elemento a transmitir es el mensaje y se realiza a través de un canal donde hay elementos de distorsión (ruidos). Es un proceso de retroalimentación.

Hay tres tipos de comunicación:

Verbal.
Escrita.
No verbal.

 Habilidades y técnicas:

 Reciprocidad: permitir penetración de ideas, adecuarnos a la otra persona. No sólo nosotros tenemos ideas.

Interacción estratégica: que habilidades debemos tener y cómo desarrollarlas:

Cordialidad: no entrar en conflicto.

Empatía: comprender los sentimientos y emociones de la otra persona y manifestarlo.

Reactividad: es el tiempo que transcurre entre la intervención de una persona u otra, debe ser normal, ni corto, ni largo para sentirse más cómodo.

Contención emocional: mantener la objetividad.

Evitar la estereotipia.

La escenografía: es importante el ámbito donde tiene lugar la comunicación.
En el caso de una entrevista, nos interesaría; la limpieza de local, la luz, el orden, el mobiliario.

d) Habilidades de la fase exploratoria de una entrevista:

Saludo.

Pregunta abierta: dígame, usted dirá ¿viene al control de la hta?.

Delimitación de motivo de consulta: cuando nos ha contado o hablado de su problema de salud, preguntarle si hay algo nuevo.

Apoyo narrativo; habilidades que se aplicarán sobre la persona en un momento dado:

Empatía: aumenta la participación del paciente.

Facilitación: si, si, ya, ya.

Frases de repetición: repetir una frase o palabra, orienta hacia el tema a tratar.

Señalización: hace poner de manifiesto las emociones o dudas; le veo…, parece como si estuviera…

Clarificación: que nos explique lo que acaba de decir. ¿Qué quiere decir?, ayuda a concentrarse.

Silencio funcional: ausencia de comunicación verbal y no verbal. Proporciona un tiempo de meditación, alto grado de escucha.

Entrevista clínica.

Es uno de los aspectos más importantes en la relación con el paciente, además de obtener información completa del estado de salud del entrevistado para poder hacer una evaluación y diagnóstico de su salud.

No es sólo una recogida de datos, es un proceso de comunicación entre dos o más personas entre las que hay una interacción.

Es muy importante conocer las características de la persona a entrevistar.

La entrevista debe tratar al individuo como un ser integral Bio-psico-social y por otro lado, respetar su intimidad, explicándole el porqué de las preguntas.

El entrevistador debe mostrar un trato humano que favorezca reducir la ansiedad del entrevistado, proporcionar un ambiente adecuado, donde exista intimidad y no haya factores que lo puedan distraer.

Es importante que el entrevistador tome una actitud empática, discreta y de respeto, favoreciendo la espontaneidad del entrevistado.

La comunicación no verbal es un elemento decisivo para estudiar a la persona; los gestos, la postura, la expresión facial, las manos, etc. A veces, la comunicación verbal y no verbal no se corresponden.

En la comunicación verbal, es importante la entonación, el acento, la fluidez, la coherencia.

Las preguntas pueden ser:

Abiertas: aquellas en las que el entrevistado tiene más posibilidades de respuesta. Puede responder lo que quiera. ¿Qué le pasa?. 

Cerradas: el entrevistado sólo puede responder de forma concreta. ¿Se encuentra mejor por la mañana, por la tarde o por la noche?.

Tipos de entrevista:

Según la forma de entrevistar:

Estructurada y dirigida: el entrevistador dirige totalmente su desarrollo. Pregunta-Respuesta.


No estructurada ni dirigida: se deja hablar al entrevistado sin ningún tipo de dirección.


Semiestructuradas, semidirigidas: hay momentos en los que se dirige al paciente y otros en los que se le deja llevar la iniciativa.

Según el receptor de la entrevista:

Dual: hay un emisor y un receptor.

Múltiple: la persona presente como receptor sería una, pero con distintos motivos de consulta; madre de familia que consulta para sí y para su marido no presente.

Grupal: como receptor hay más de una persona o hay un grupo. 

Por terceros: la persona interesada no está presente.

Fases de la entrevista:

 Fase inicial o de Conocimiento: sirve para la recepción, el saludo y averiguar el motivo de la consulta. 

Fase intermedia o de exploración: se explora al paciente, se detectan y determinan las necesidades y por último se considera y analiza el problema.

Fase final, resolutiva o de intervención: se hace una síntesis valorativa de la intervención terapéutica y los objetivos, así como de los posibles cambios conductas no adecuadas. A la hora de cerrar la entrevista, se ha de conseguir llegar a un pacto o acuerdo con el entrevistado y asegurar su comprensión, para garantizar un buen resultado de la intervención.

Trabajo en Equipo

La complejidad científica y tecnológica de los procesos productivos y la necesaria optimización de su eficacia hacen imprescindible la colaboración de diferentes personas, en muchos casos de formación y perfil profesional diferente.

El trabajo en equipo, permite una mayor rentabilidad en la utilización de recursos y también, establecer mecanismos de comunicación entre los diferentes componentes del grupo, respecto a problemas que se planteen como resultado de la actividad a llevar a cabo (clínica en nuestro caso).

Un equipo podría definirse como un grupo de personas que realizan diferentes aportaciones, con una metodología compartida, ante un problema común.

Cada individuo tiene sus funciones delimitadas, aunque los intereses y la responsabilidad son compartidos.

Permite también la coordinación de técnicas y conocimientos, la organización del trabajo de manera flexible y consensuada y la participación activa de sus
componentes en la toma de decisiones.

Con ello se consigue dar una asistencia integral y de calidad al usuario.
Las funciones que desarrolla enfermería dentro del equipo de salud son:

Asistencial.

Función docente y de prevención. 
Función investigadora.

Función planificadora-administradora.

Apoyo y ayuda al paciente y familia

Podríamos decir que los conflictos psicosociales son aquellos conflictos del área emocional y social que generalmente no son comunicados “ a priori” por el paciente, sino que el profesional de salud puede detectar cuando éste, acude por otro motivo a la consulta, generalmente a consultar alteraciones de tipo físico; cefaleas, dorsalgias, etc.

Su detección o no, depende de diversos factores, entre ellos:

 De la capacidad y sensibilidad del profesional para detectarlos precozmente.

Del modelo de atención que se practique, si es integral o sólo biológica.

Del tiempo disponible por parte de los profesionales. Detectar un problema psicosocial enmascarado por uno físico, requiere tiempo y dedicación.

De la formación adecuada de los profesionales de la salud.

Es muy importante la detección de factores o situaciones de riesgo, que normalmente se las conoce como transiciones o crisis psicosociales.

Las crisis psicosociales más habituales en nuestro entorno, en las diversas etapas de la vida, son las siguientes:

En la infancia:

Pérdida o separación de los padres.

Pérdida de contacto con el hogar; ingreso en el hospital, en un colegio interno.

En la adolescencia:

Separación del hogar, de los padres y de la escuela.

En los adultos jóvenes:

Ruptura matrimonial.

Embarazo; especialmente el primero.

Nacimiento de un niño disminuido.

Pérdida del trabajo.

Pérdida de un progenitor.

Emigración.

En los adultos y ancianos:

Jubilación.

Pérdida de las funciones psicofísicas.

Situaciones de duelo.

Pérdida de un familiar o allegado.

Enfermedad o incapacidad en miembros próximos a la familia.

La aparición de las crisis psicosociales implican dejar un modelo o forma de vida, para incorporar cambios profundos de conducta y de identidad personal.

Es muy importante la detección precoz y el anticiparse a los acontecimientos para prevenir que el individuo entre en crisis.

Actividades preventivas:

Seguimiento y control del embarazo, parto y postparto, en especial en grupos de riesgo; adolescencia.

En caso de duelo, realizar una entrevista y varias seguidas para ayudar a elaborar la pérdida.

En caso de pérdida de funciones psicofísicas, que suponen una pérdida de autonomía, la actividad preventiva, irá encaminada a los familiares que van a soportar el peso de la situación, informándolos sobre las repercusiones de las enfermedades crónicas, favoreciendo el contacto con asociaciones especializadas y estableciendo además ayuda a domicilio programada.

Paciente terminal y su familia: proporcionar información acerca de la enfermedad, evolución y cuidados.

Detectar las personas del entorno más susceptibles de sufrir deterioro psicológico.

La enfermedad en sí misma o la hospitalización, provocan estrés y ansiedad, la respuesta de una persona u otra, depende de una serie de factores, en los cuales deberíamos basarnos para poder centrar nuestra atención, a través de ellos podremos detectar las necesidades de apoyo emocional y psicológico del paciente, cuidador principal y familia.

Son los siguientes:

Personales:

Edad.

Sexo.

Capacidad de adaptación y afrontamiento. 

Experiencia previa. 

Significado personal de la enfermedad.

Creencias y valores.

Habilidades de autocuidado.

Socio-culturales:

Significado social de la enfermedad.

Situación laboral y económica.

Recursos sociales.

Como responde la familia.

Factores de la organización hospitalaria; si la persona está ingresada:

 Organización del centro.

Condiciones asistenciales.

Distribución arquitectónica.

Actitud del equipo.

Confianza del equipo. 
Preparación psicológica de la persona.

Factores de la enfermedad:

Tipo de enfermedad.

Pronóstico.

Secuelas.

Medidas terapéuticas.

Impacto de la enfermedad y la hospitalización en la familia. Factores a considerar:

Será distinto si se trata de una enfermedad crónica que de una temporal.

Si se trata de una enfermedad mental o física.

Si hay, o no, dolor.

Del tiempo de curación.

Del grado de dependencia de la familia.

Del rol de la persona enferma.

De las experiencias previas que la familia tenga con enfermos.

De la edad y estado de salud del cuidador principal.

Si la familia cree que tiene la obligación de cuidar o no.

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