Ya que tengo la oportunidad de poder escribir en este blog la voy a aprovechar, pues estoy atragantada con lo que vivimos con mi familias la semana recién pasada, de contarles una experiencia: por diferentes motivos una de mis nietas tuvo que operarse en el hospital Salvador, la operación fue muy larga (cinco horas y media), afortunadamente todo muy bien, lo trágico fue cuando la llevaron a su sala, ¡que horror!, ¿cómo es posible que el hospital esté en las condiciones en que está?, es increíble, todo deteriorado, arruinado, sucio, dejado de la mano de Dios, ¿cómo la pobre gente que se tiene que atender ahí soporta ser tan denigrado?, no lo entiendo, con todos los adelantos que existen, este hospital se ha quedado en el siglo antepasado. Yo pienso que más que falta de recursos es falta de gestión de las cúpulas encargadas, la atención además deja bastante que desear, los funcionarios no hacen nada por hacer un poco más grata la estadía de los enfermos, todo lo contrario y lo más triste es que mientras más pobre y viejos son, es peor.
Espero que esta queja ojala sea leída por alguien que le interese el ser humano y la dignidad de la población chilena.
















Quejas
Creo que la única manera que tenemos los simples mortales que no nos movemos en las alturas administrativas y políticas donde es posible cambiar situaciones como ésta, que afectan a cientos de miles de personas, y muy especialmente a quienes tienen menos recursos, es hacer este tipo de denuncias. Si la gran mayoría de los afectados hiciera lo mismo finalmente las autoridades se verían obligadas a hacer algo. Este espacio que nos da la Biblioteca del Congreso, entre otros varios objetivos tiene el de darnos tribuna a los ciudadanos. Para que nuestra voz sea oida, es indispensable que muchos se atrevan, como lo ha hecho Jacqueline, con respeto, responsabilidad y firmeza.