En la maratón de Santiago del año 2008, dos competidores destacaron especialmente: Willy Schutter y Felicia Sanhueza, de 104 y 92 años de edad, respectivamente. Un matrimonio de adultos mayores que ya superó el límite de lo que oficialmente se conoce como la tercera edad, para ubicarse en un nuevo segmento cada día más numeroso: la cuarta edad.
Los "viejos-viejos", más necesitados de cuidados y protección, pero no necesariamente menos activos. Un porcentaje menor de este grupo no sólo ha prolongado su vida, sino también su capacidad de poder seguir disfrutando de ella.
Sabido es que la esperanza de vida en Chile ha crecido en medio siglo de 53 años a un promedio que bordea los 80 años en la actualidad. También ya es una realidad que la sociedad envejece cada año y se estima que tres de cada diez habitantes será adulto mayor en nuestro país, de aquí al 2050.
Tardíamente, se han comenzado a implementar políticas públicas en este sentido. Recién en los últimos años se han impulsado beneficios y medidas de protección contra los mayores de 65 años en Chile, y todavía se discute en el Congreso un proyecto contra el maltrato al adulto mayor.
Más tarde aún, probablemente, las autoridades se darán cuenta que existe un grupo de personas que requiere de una atención distinta a la de un jubilado o jubilada de 65 años. Ya sea postrado o en plena actividad física y mental, quienes conforman la cuarta edad parecen ser una realidad aún no vista.
Comunas como Providencia y Ñuñoa ya registran porcentajes cercanos al 10% de población mayor a los 75 años y esa cifra seguirá creciendo en esa y otras zonas del país. Países desarrollados han enfrentado el tema directamente desde el Estado, con beneficios económicos y de salud, apoyando a las familias que poseen un adulto mayor de la cuarta edad entre sus integrantes o implementando redes de apoyo y guardadores para el cuidado de los más viejos. Ojalá en Chile no forcemos la postración de quienes todavía pueden enfrentar la vida de pie y con entusiasmo.
















Acoto y cuento...
Supongo que las medidas de protección son a favor y no contra los mayores de 65.
En mi familia materna somos un tío de 87 (no sé si ya cumplió los 88), mi mamá con 86, una tía con 84, otra tía con 81, un tío con 76 (parapléjico debido a un accidente en bicicleta), otra tía 71 (por cumplir en Octubre), yo con 66 y por último mi esposo con 67 años. Mi tío que tiene 76 años y que está parapléjico en un hogar en Santa Cruz (estaba en Colatuco) no lo hemos podido traer a Santiago porque no encontramos hogar que lo reciban con la Pensión Asistencial. Un drama para todos porque resulta complicado ir a verle seguido a esa ciudad lejana (no tanto 3 horas de viaje) para sus hermanos y hermanas mayores que él.