¿Cómo cuidar nuestros ojos?

El ojo, ese órgano tan particular

Vivimos en una época de un relativo culto al cuerpo y a la salud, así que en la culturilla popular han calado diferentes nociones sobre cómo hay que cuidarse. Sabemos que el sedentarismo es malo pero el ejercicio excesivo también tiene consecuencias. Nuestro sistema musculoesquelético (los músculos, articulaciones, huesos, tendones, etc) está más sano si hacemos ejercicio regular, pero como hablamos de tareas mecánicas, maniobras demasiado violentas o intensas pueden producir lesiones. Este ejercicio físico también beneficia al corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, el control del peso, etc.
Es inevitable que extrapolemos estas ideas al ojo. Es decir, que hay que ejercitar el ojo, para desarrollarlo y “fortalecerlo”. De la misma manera que la práctica dota de mayor agilidad y fuerza a nuestros brazos y piernas, con los ejercicios adecuados, el ojo cada vez vería mejor. E igualmente, un ejercicio excesivo podría exponer al ojo a alguna lesión. Intentaré ir explicando por qué las cosas no son así.

 

El ojo no es un músculo que está pasivo en nuestra actividad sedentaria. En su interior hay tres músculos y en exterior seis, pero no están ejerciendo un papel directo en la captación de la imagen y la transmisión de ésta al cerebro. Los músculos de fuera alinean los ojos y los dirigen al objeto que queremos mirar  los de dentro enfocan la imagen y ajustan el tamaño de la pupila. Ninguno de estos músculos está en reposo cuando estamos con los ojos abiertos. Aunque dejemos la mirada perdida, mirando a lo lejos sin fijarnos en nada, esos músculos no descansan. Están continuamente realizando ajustes involuntarios, muchas veces por segundo. Así que no necesitan más ejercicio del que ya hacen. Tampoco hay articulaciones, y el rango de movimiento en el mejor de los casos es del orden de milímetros, así que tampoco tiene mucho sentido hacer “estiramientos” o ejercicios de relajación muscular con los ojos.

Quizás pensemos entonces que lo que vendría bien sería dar más descanso a estos músculos que trabajan tanto. Y realmente no es así. Lo mismo que una persona sana, si realiza un sobreesfuerzo físico puede acabar con agujetas, contracturas o incluso lesiones, en el ojo sano no pasa eso. Nunca tenemos agujetas, y las contracturas, espasmos y demás ocurren en ojos predispuestos. Sí que pueden presentarse síntomas defatiga visual, pero nuevamente tenemos que buscar causas concretas: no parpadeamos y se nos secan los ojos, o cosas así. Son músculos especiales, un poco al estilo de lo que ocurre con el corazón que tampoco padece agujetas aunque está trabajando continuamente.

Pero nos desviamos de lo importante: La mayor parate de la labor visual se realiza independientemente del tranbajo muscular

. El ojo es básicamente una esfera hueca que tiene que proyectar en su interior una imagen, y transmitirla al cerebro. Por tanto consta de un soporte óptico que enfoca la imagen, y un sistema de comunicaciones que interpreta la imagen y la envía. El soporte óptico está formado por estructuras relativamente pasivas: la córneatiene que ser transparente y mantener una forma estable, al igual que el cristalino. Los fluidos internos (acuoso y vítreo) realizan funciones de mantenimiento (nutrir los tejidos y mantener la presión del ojo ). La esclera y la coroides protegen y nutren a la retina. Vemos que estas funciones, digamos, pasivas, son independientes de cómo usemos los ojos.

El sistema de comunicaciones consta de la retina y el nervio óptico. Si el resto del ojo lo considerábamos un sistema de sostén (estructuras fijas, muchas transparentes, con sus vasos sanguíneos), la captación y transmisión de imágenes los consideraremos como una parte del cerebro. Porque básicamente son eso: neuronas y las células auxiliares que podemos encontrar en el resto del sistema nervioso. Y las neuronas no se fatigan. De la misma manera que sabemos que el cerebro no se “estropea” por pensar demasiado, ni uno se lo puede “lesionar” si está muchas horas estudiando, la retina no se deteriora por usarla.

Podríamos pensar que al igual que conviene estimular nuestra mente, y que leer y aprender es positivo para el cerebro, quizás a la retina y al nervio óptico le venga bien ejercitarlo. Pero es ciertamente difícil ejercitarlo más. Siempre que tengamos los ojos abiertos en un entorno iluminado, está trabajando casi al 100%. Da igual que estemos fijándonos en detalles pequeños o tengamos la mirada perdida. De hecho, importa poco si la imagen está enfocada: siempre que llega luz, la retina se estimula y manda ingentes cantidades de información (el nervio óptico es de los “cables más gordos” que entran en el cerebro).

Derrumbando mitos

Ya estamos en condiciones de desmentir un par de conceptos erróneos sobre el trabajo visual y la aparición de problemas

Anomalías tan frecuentes como las cataratas, la vista cansada, la degeneración macular o el glaucoma son independientes del trabajo visual. Por haber forzado mucho de cerca no se “gasta la vista”, ni por leer con mala iluminación. Lo que la gente llama “forzar la vista” puede producir fatiga visual, cansancio, etc. Y en algunas ocasiones un ojo seco leve o incluso trastornos transitorios del enfoque. Pero no se producen enfermedades orgánicas; son alteraciones transitorias que se solucionan descansando.

A pesar de que hay controversia en el tema, no está bien establecido cómo afecta el esfuerzo visual en el hecho de lleva gafaso lentes En todo caso, la influencia debe estar en la infancia o a lo sumo en la adolescencia, de forma que el esfuerzo visual en la vida adulta es independiente de la progresión o aparición real de dioptrías. Y recalco lo de “real” porque sí es cierto que un esfuerzo visual mantenido puede poner en relieve una hipermetropía oastigmatismo que hasta el momento había pasado desapercibido (que daría la cara tarde o temprano), o pueden producir otra  cosa que parece miopia. Pero no son causantes reales de defectos de graduación. El tener dioptrías supone un problema de proporción, un ojo demasiado largo o corto, una córnea demasiado curva o irregular. Y eso, por lo menos en el adulto, no varía con el uso que le demos al ojo.

Cuidados físicos

Ya hemos aclarado que muchas de las medidas que podamos tomar para mantener la salud de nuestros ojos no sirven realmente para mucho, o por lo menos no previenen enfermedades orgánicas (las importantes). Pero eso no quiere decir que los ojos no requieran cuidados, o por lo menos tomar unas precauciones.
La enfermedad más frecuente de los ojos es la sequedad. Mientras que el resto del globo ocular está relativamente profundo y protegido, la superficie del ojo está expuesta al polvo, humo, cuerpos extraños, etc. Si bien el aire, el humo, el agua de la piscina, etc, pueden producir irritación y sequedad de escasas consecuencias a la larga (hablo siempre de ojos previamente sanos), la posibilidad de que un cuerpo extraño (una viruta, un grano de arena, etc) impacte en el ojo, aun de pequeño tamaño y con poca velocidad, hay que tenerla en cuenta. La mayoría de las veces no pasa nada, de hecho en urgencias se extraen a diario pequeñas virutas y motas de la córnea, y normalmente no hay mayores consecuencias. Pero si tenemos la mala suerte de que una de esas motas impacta en el centro de la córnea y ésta pierde transparencia al cicatrizar, se puede producir una disminución de visión irreversible. Por eso, en las actividades de riesgo (desde ir en moto hasta utilizar una sierra radial) tenemos que proteger siempre los ojos.

Por otra parte, los traumatismos que incidan en el ojo pueden producir daños muy serios. Los huesos de la cara normalmente protegen bien el globo ocular, pero un impacto contundente directo (y más si es cortante) puede tener consecuencias nefastas en un órgano tan sensible.También hay que tener en cuenta que los ojos con una miopía grande tienen la retina más delicada, y se puede desprender con más facilidad.

Cuando esforzamos la vista

Aunque hemos dicho que no nos va a producir enfermedades graves, el esfuerzo visual mantenido, sobre todo el de visión cercana, puede producir fatiga visual. Para evitar estos síntomas, podemos tomar una serie de medidas,

El reposo

El ojo también necesita su descanso diario. Lo que más acusa esa necesidad posiblemente sea la superficie ocular, y también nuestros infatigables músculos del ojo. El no dormir lo suficiente sabemos que produce ojeras, ojos rojos y síntomas como pesadez e incluso visión borrosa. Nuevamente, la falta de descanso no produce ninguna enfermedad dentro del ojo. Así que sí, necesitamos descansar, pero aquel que tenga alguna enfermedad ocular que no se obsesione con dormir más horas de lo normal, no va a mejorar su enfermedad por ello.

Prevención

¿Cómo prevenimos las enfermedades oftalmológicas?. Lo normal es que no haya forma de prevenirlas, excepto las que son evidentes: la conjuntivitis alérgica mejora mucho si evitamos la causa de la alergia, las enfermedades contagiosas las podemos intentar evitar mediante medidas de higiene, etc. Pero las enfermedades que más preocupan apenas podemos hablar de prevención.
Hay una que sí podemos hacer algo: en el glaucoma. No es realmente prevención, sino diagnóstico precoz. A partir de los 40 años, no viene mal tomarse alguna vez la tensión del ojo. Esto tiene especial relevancia cuando alguien en la familia padece la enfermedad, en cuyo caso se pueden indicar revisiones periódicas.

Ocularis blog

Mil besos con mucho cariño de Maria

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