Aspectos sociales y personales relacionados con el proceso salud/bienestar en el adulto mayor.

Lozano Zuñiga, Maria Magdalena; Garcia Valenzuela, Maria Leticia Rubi.

Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo

Objetivo: Identificar aspectos sociales y personales que influyen en el estado de salud de un grupo de adultos mayores que residen en colonias periféricas urbanas.

Metodología: Investigación descriptiva, transversal, observacional. Se aplico un instrumento dirigido a la población mayor de sesenta años de área urbana, escala de Liker. Validez y confiabilidad por Alfa de Cronbach .


Los Resultados muestran que el contexto social que rodea al anciano influye para determinar su estado de salud/bienestar, con correspondencia de la frecuencia con que los adultos mayores son visitados por sus familiares y la percepción de soledad, contrastando con lo escrito por Stuart-Hamilton (1), la interacción familiar, que actúa como apoyo social, favorece el nivel de actividad de una persona. Se evidenció un retiro gradual de las actividades sociales, cambio del estilo de vida que impacta su estado de animo. Apatía para realizar actividades recreativas y de ejercicio, negándose la oportunidad de manifestarse, de hacerse presentes en el mundo, a través de expresiones corporales, y la socialización con actividades conjuntas con pares, además de fortalecer sus cuerpos, mentes y espíritus, apoyando en forma importante el autocuidado, recomendado por Salvarezza (2), respecto a que la autoestima elevada en la vejez está relacionada con un nivel alto de actividad.

Conclusiones: Se identificaron aspectos sociales/emocionales con implicaciones en la salud fisica/mental de la población adulta mayor. En base a los resultados, se plantearán estrategias de asesoría y consultoría adecuadas para mejorar el estado de salud y fortalecer el autocuidado en el grupo de población.

Introducción

En la actualidad una mayor proporción de la población se considera “vieja”, siendo esto un fenómeno general de la población mundial. El incremento relativo de la población en edades avanzadas, que inicio a mediados de los noventa, continuará durante toda la primera mitad del siglo XXI, primero a un ritmo moderado y después en forma más acelerada, hasta alcanzar el veintiocho por ciento de la población en el año 2050.1

En México, si bien la pirámide poblacional aún no ha invertido su forma, el tema del envejecimiento es reconocido como de suma importancia. De ahí que se haya iniciado el proceso de diseño de una política nacional, El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM)2 , es el órgano rector de las políticas públicas de atención hacia las personas de 60 años en adelante, con un enfoque de desarrollo humano integral en cada una de sus facultades y atribuciones.

Las sociedades han experimentado grandes cambios en los diferentes aspectos de la vida humana. Desde una perspectiva económica se puede afirmar que en el marco de la “mundializacion” del neoliberalismo, el capitalismo ha atravesado las fronteras internacionales con la apertura de los mercados del libre comercio. Los cambios presentados con la sociedad pos industrial, más conocida como “sociedad del conocimiento”, son caracterizados por los continuos avances científicos y por la tendencia a la globalización de los mercados, contando con una información masiva a través del apogeo tecnológico, lo que genera cambios continuos en las condiciones sociales y económicas a nivel mundial.3
En la actualidad existe una marcada transformación de los patrones culturales y profundas desigualdades en las condiciones de vida, se generan fenómenos sociales muy complejos que requieren de esfuerzos intelectuales que avancen en su comprensión y en la formulación de alternativas orientadas a su atención. Particularmente aquellos vinculados al ámbito de la educación que son estudiados por la sociología a partir de dimensiones como la adquisición de capacidades ocupacionales, de valores dominantes, de conocimientos socialmente aprobados, tales problemáticas son analizadas mediante el estudio de los sistemas escolares, la política educativa, la educación no formal y su influencia en los diversos grupos sociales.
El profesional de Enfermería tiene una importancia fundamental en la atención de la salud del adulto mayor, ya que se concibe a la enfermería como una disciplina cuyo objeto de estudio es el “cuidado” a la salud de la persona sana o enferma en su dimensión integral con el propósito de que utilice todas sus capacidades y potencialidades para la vida. Enfermería cuida la vida y la salud en el proceso vital humano y por esto se encuentra en una situación privilegiada para incidir en el proceso salud-enfermedad del individuo, familia o comunidad 4 .


Objetivos

Identificar los aspectos sociales y personales relacionados con el proceso salud/bienestar en el Adulto Mayor.

Material y métodos

Investigación descriptiva, transversal, observacional. Se aplico un instrumento dirigido a la población mayor de sesenta años, con su respectivo instructivo. Con escala de Liker, se aplico en diferentes colonias en zona urbana de la ciudad de Morelia Michoacán. Se midió la validez estadística con el paquete de SPSS versión 15 mediante la prueba de Alfa de Cronbach. Los datos concentrados se organizaron en frecuencias, porcentajes, cuadros y gráficos.

Resultados

En los aspectos sociodemográficos de los adultos mayores se observa que en lo referente a En lo que respecta a con quien vive, el adulto mayor, cinco de cada diez respondió que con su cónyuge, 3 de cada diez con sus hijos, con nietos u otro familiar cercano, y aproximadamente dos de cada diez vive solo. Los resultados definen que un gran porcentaje (83) viven acompañados de su cónyuge, hijos y/o nietos5. Estos resultados se visualizan positivos, en virtud de que el mayor porcentaje de los encuestados, cotidianamente convive con algún familiar de primera línea. Un aspecto positivo en la vejez, es el ser abuelo(a), esta experiencia les permite llenar de sentido y motivaciones la vida; perpetua la historia cultural y tradiciones familiares. Las exigencias del mundo laboral están favoreciendo un cambio de papeles en donde los padres funcionan como proveedores y en algunos casos los abuelos se vuelven los cuidadores de los nietos . La interacción familiar, que actúa como apoyo social, favorece el nivel de actividad de una persona, y por ende, en la población de estudio, potencialmente actúa como un motivador insustituible y precedente para mantener una vida cotidiana activa, favoreciendo de esta forma, el estado de salud.

Cuando se les cuestiono respecto al tipo de su propiedad un 8 de cada diez respondió estar en casa propia, lo cual resulta favorable para las personas, porque esto les brinda seguridad.

Aunque las condiciones aquí descritas no parecen ser alarmantes, si se están generando cambios en la estructura socioeconómica de la familia mexicana. Algunas de las características que denotan la población estudiada pueden deberse a que Morelia no es una ciudad altamente industrializada, conserva aun tradiciones y conductas conservadoras respecto a la interacción social, relacionadas con los estilos de vida de provincia. Sin embargo como ya se menciono el INEGI reporta este paulatino cambio en la pirámide poblacional, nuevas formas que exigen en lo económico laboral y el desarrollo urbano obliga a construir políticas sociales y económicas que satisfagan, en primer lugar, las necesidades básicas físicas y emocionales de los ancianos y ancianas, pero que además les permitan su desarrollo personal, legitimar su rol social, y, tener acceso al conocimiento, el empleo, la recreación y el descanso de manera digna.

Al preguntar a que se dedican tres de cada diez esta en el hogar siendo en su mayoría mujeres, tres de cada diez refiere estar jubilado, con esta proporción uno esta desempleado, por lo que solo tres se encuentran activos en el ámbito laboral y/o productivo económicamente. A este respecto se retoma lo descrito en la teoría del conflicto. Esta teoría está relacionada con el problema del envejecimiento de la población, con la política social, y la crisis del Estado de Bienestar. Los jóvenes y la población activa podrían oponerse a los ancianos, por los gastos que requieren, del lugar que ocupen en la sociedad, especialmente, si disfrutan de un puesto de trabajo.

Oportuno resulta lo que se propone en la Teoría de la actividad, la vejez tendría que estar acompañada de nuevas actividades, participación en grupos o asociaciones, entre otros, que sustituyan a las actividades que se tenían antes de la jubilación; en virtud de que ésta supone, desde esta visión, una pérdida que puede llevar a la marginación6 . Estas actividades deberán ser, de alguna forma, remuneradas, por la necesidad económica que suelen tener los ancianos y porque en nuestra sociedad se valora, ante todo, el trabajo remunerado; se señala, asimismo, que la actividad debe producir algún rendimiento y ser útil a otras personas.

Simone de Beauvoir, en su obra “La vejez” señala; que en las asociaciones para las personas de la tercera, se realizan actividades como: juegos, excursiones, representaciones teatrales etc., ya que, hasta los viejos acomodados padecen de inutilidad7. Salvarezza a este respecto menciona que se ha observado en diferentes estudios, que la autoestima elevada en la vejez está muy relacionada con un nivel alto de actividad, pero no se niega que, con la edad, hay una menor tasa de actividad global, debida a imposiciones externas como el decremento de roles sociales, el fallecimiento de amigos y familiares o el deterioro de la salud8 .

En el rubro de su contacto social, al preguntar con que frecuencia lo visitan sus familiares un cinco de cada diez refiere de pocas a algunas veces, cuatro de cada diez de frecuente a muy frecuentemente y uno de cada veinte personas menciona que nunca es visitada. Para conocer si se sienten solos, casi seis de cada diez respondió que nunca o pocas veces, cuatro de cada diez refiere que algunas veces y/o frecuentemente, uno de cada veinte muy frecuentemente. Al realizar la correlación de estas dos variables es interesante observar que si existe correspondencia de la frecuencia con que los visitan sus familiares y su sensación de soledad. Como ya fue abordado el sentimiento de soledad invade a la vejez aun si viven con sus cónyuges. Se describe que a medida que las personas se vuelven mayores tienden a retirarse gradualmente de la sociedad, su estilo de vida cambia, sus capacidades de transforman y el tener este ocio por el cambio de actividades, impacta en su estado de animo. El contexto social que rodea al anciano juega un papel importante, siendo este el que determina su estado de salud y bienestar por lo cual es indispensable considerarlo como factor para su valoración, tomando como gran entorno principal su familia.

Al indagar con que regularidad es acompañada(o) por algún familiar cuando acude a los servicios de salud, tres de cada diez refieren que nunca los acompañan, tal vez porque el grupo encuestado esta en una edad de 60 a 70 años etapa en que sus funciones psicomotoras no se reportan tan afectadas como es el grupo de la llamada cuarta edad, de 80 años en adelante. Seis de cada diez los acompañan con regularidad o algunas veces lo cual es positivo en las formas de relación de estos mayores de edad. También se puede destacar que si pueden acudir solos, se infiere que no existe discapacidad, en este rubro se alude a uno de los tópicos más extendidos sobre la vejez, es su identificación con la enfermedad. El resultado de estos prejuicios es que se establece una fuerte sinonimia: viejo=enfermo, y esto conlleva un grave riesgo, pues puede llevar a una profecía autopredictiva que es interiorizada por los propios viejos. Aquí la importancia de conocer y comprender el proceso de envejecimiento y considero un papel sustancial del personal de enfermería por el estrecho contacto con la familia, y la influencia que puede tener en desterrar estereotipos de negativos asociados a la vejez8.

Conclusiones

Con los aspectos sociales emocionales/identificados se observa que estos factores repercuten en la salud física/mental de la población adulta mayor. Se requieren estrategias de asesoría y consultaría adecuadas para mejorar el estado de salud y fortalecer el autocuidado en esta población.
Educar a la comunidad para que la persona empiece a ejercer control sobre factores de riesgo potenciales o presentes a fin de minimizar daños o hacer detección temprana de enfermedades, por lo que se enfatiza que los profesionales de enfermería deben ser entrenados y cualificados, con el fin de atender individualmente y con especificidad al anciano, a partir del grado de independencia, funcionalidad o déficit identificados.
El planteamiento humanista de la profesión de enfermería contempla al individuo, su familia y su comunidad, reconociendo sus pensamientos, sentimientos, valores, experiencias, gustos, deseos y conducta Para ocupar un lugar en la sociedad del conocimiento la formación de recursos humanos es fundamental, el ajuste de las carreras a las necesidades de las sociedades a nivel local y global son un elemento clave para dar asesoría y seguimiento a estos grupos vulnerables.

 

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