Úlceras por presión

Las enfermedades crónicas suponen un encamamiento prolongado, minusvalías, y falta de movilidad, por lo que son en consecuencia tributarias de desarrollar úlceras por presión si no se realizan medidas preventivas.
Es de suma importancia que el profesional sanitario conozca los cuidados para prevenir, y curar mediante técnicas de enfermería.

Las úlceras por decúbito también denominadas de presión, son las producidas por la acción adoptada por el cuerpo en estado de reposo sobre un plano más o menos horizontal.

La piel puede soportar una gran presión, pero solo a intervalos, la persistencia de una posición determinada o la adopción de posturas prolongadas origina la aparición de la úlcera como consecuencia del aplastamiento de los tejidos entre dos planos de resistencia.

Presión.
Es uno de los factores principales de las úlceras por decúbito. Se produce cuando la presión que soporta la piel es superior a la de los capilares cutáneos. La persistencia de la presión destruye el tejido superficial, apareciendo la necrosis (muerte celular) del tejido celular subcutáneo que forma una costra de color negro denominada escara.
Fricción.

Cuando un paciente se desliza, es deslizado o gira sobre una superficie desigual, origina un desgarro de los vasos sanguíneos complicando las alteraciones isquémicas producidas por la presión externa. Es en este mecanismo donde aparecen las úlceras denominadas yatrogénicas, resultantes de la aplicación de sistemas de tratamiento, como soporte vesical, sondaje nasogástrico etc.

Se presentan con más frecuencia en pacientes de edad avanzada por sus características de piel, que es generalmente más fina y poco elástica. La senelidad propicia una mayor fatiga con la consecuentemente tendencia al decúbito prologado.
Alteraciones metabólicas y endocrinas.

Obesidad: La grasa subcutánea actúa de almohadillado, pero en situaciones nos encontramos con tejido subcutáneo poco vascularizado, lo que unido al el exceso de presión por la propia obesidad facilita la aparición de úlceras de presión.


Anemia: El déficit de hemoglobina, proteína que se encarga del transporte de oxígeno en la sangre, facilita la aparición de úlceras por decúbito.

Diabetes: Enfermedad que produce trastornos vasculares, repercutiendo en necrosis del tejido celular, que condiciona la úlcera.

Fiebre: El paciente está en situación vulnerable, su organismo requiere más nutrientes y oxígeno, su carencia desencadena úlcera.

Incontinencia: Sea urinaria o fecal, provoca una maceración a la piel por humedad, con la consiguiente erosión o infección cutánea.

Alteraciones cutáneas: La piel por alteraciones vasculares, traumáticas o por falta de higiene, favorece la formación de la úlcera.
Características con mayor riesgo de úlceras.

Enfermos comatosos ingresados en unidades de cuidados intensivos.


Enfermos geriátricos con grave deterioro de su estado general.

Pacientes neurológicos con afecciones motoras, sensitivas y psíquicas.

Parapléjicos.

Enfermos con trastornos del aparato locomotor que requieren periodos prolongados de férulas, tracciones etc.

Enfermos con procesos degenerativos, neos, SIDA etc. Que requieren reposos prolongados.

En términos generales las ulceras se encuentran en las zonas cutáneas donde predomina el apoyo, distribuyéndose generalmente de la siguiente forma65% en área pélvica.
30 % en extremidades.
5 % en otras regiones

Decúbito supino.

La espalda del paciente toca con el plano horizontal.

ZONAS DE APOYO
Región Occipital. Sacro.
Omoplatos. Talones.
Codos.



 Decúbito lateral.
El paciente toca con el plano horizontal.

ZONAS DE APOYO
Orejas. Trocantes.
Acronion. Cóndilos
Costillas. Maleolos.



Sedestación.

ZONAS DE APOYO
Región escapular. Zona poplítea.
Omoplato. Tuberosidad isquiática.
Codos.



Reclinado.

ZONAS DE APOYO
Región escapular. Región occipital.
Talones. Tuberosidad isquiática.



 Prevención.

La prevención requiere una precaución extrema por parte del auxiliar de enfermería.

Es posible evitar las úlceras mediante la identificación de los pacientes de alto riesgo la instauración continua de medidas preventivas adecuadas.

El estado nutricional del paciente es uno de los puntos a tener en cuenta en la prevención. Es importante añadir en pacientes debilitados la ingesta de líquidos y alimentos ricos en proteínas.

La piel debe ser vigilada extremadamente, insistiendo en los puntos de presión. Las medidas preventivas se basarán en los procedimientos que a continuación se detallan:

Higiene de la piel.
Fricciones.
Masajes.
Cambios posturales.

Otras medidas fisioterapia básica, colchones antiescaras, piel de cordero, camas especiales.

 Plan de prevención de úlceras por decúbito.

.Programa de cambios posturales * Cada dos horas en los pacientes encamados, vigilar puntos de apoyo.
* Cada hora, por lo menos, en pacientes en silla de ruedas.
 Dispositivos para aliviar la presión * Utilización de piel de cordero en las zonas más sensibles.
* Colchón neumático (aire, agua).
* Cojines de gel de flotación.
* Protectores de talón y codos.
 Masaje * Hidratar la piel con crema o aceites mediante masaje. (no se aplica donde existe ya herida).
 Nutrición * Comidas frecuentes y poca cantidad.
* Aumentar ingesta de líquidos.
* Valoración dietética.
Cuidados perineales * Lavado frecuente .
* Aplicación de crema o pomada impermeable.
 Actividad * Permanecer encamado el menor tiempo posible.
* Animar a la deambulación y a los ejercicios al menos dos veces al día.

 

 


Mil besos desde España de Maria

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