¿Se ha dado cuenta que existe un pacto secreto y maldito entre publicitas, medios comunicacioales, algunos políticos?... y hasta los lectores y televidentes que adormecidos se dejan llevar por las fuertes corrientes del pacto. Existe y es una realidad, los padres no nos damos cuenta, lo asumimos como normal. El espacio de asombro cada vez lo tenemos más reducido por lo que requerimos noticias de mayor impacto, más sangre, huesos dispersos por la carretera, alumnos de 15 años que en canal 7 tienen que pelear con todas sus pobres armas para ganarse una gira de estudio... incluso imitar a una pareja que se desnuda mutuamente y tienen que al menos tener 30 segundos de un beso en la boca... ¿qué rol tienen los abuelos en esto? el de acompañar, no de predicar, pero abrir preguntas que cuestionen el salvajismo televisivo. Los abuelos tienen la fuerza que no tenemos los padres, y los valores que a nosotros ya se nos han debilitado.
Cuando veo la televisión, escucho radio o leo la prensa, me parece que hubiésemos hecho un pacto. Un silencioso pacto de mostrar todo a nuestros niños, de no ocultarles nada, de evitarles este país tan “pacato” que hemos sido. Parece que hemos hecho un pacto de mostrarles lo peor que somos, las mayores violencias, las muertes brutales, los asaltos, los dolores de la madre violada por asaltantes y asesinos.
Les mostramos todo, como hacemos el amor y como tejemos la guerra; como se consume droga y alcohol; como se quema a lo bonzo un inocente, como se viola a un recién nacido, como vuela en pedazos la cabeza de una mujer fusilada por un talibán. Parece que hemos hecho un pacto de agresión, de muerte contra la inocencia, de ataque a las virtudes, de funeral de la esperanza.
En la autopsia del sentido, es la arrogancia y la violencia del rankin, del people master, de la venta de la prensa amarilla y roja. Todo sirve para atraer la atención.
Inventamos que mostrarles, les abrimos sin fin su pequeño umbral de asombro. Les mostramos como los accidentes se convierten en películas entretenidas, les enseñamos a jugar imitando al asaltante, el karateca, el grupo de choque.
Y después cuando pasa el tiempo de la infancia, nos extrañamos de tener algunos jóvenes descreídos, lejanos, violentos, drogadictos, ladrones, asesinos. Todo es un signo más de una sociedad cínica, mentirosa y manipuladora.
Es tiempo de salvar a nuestros niños, no importa que pierda el ranking de la audiencia. Es tiempo de mostrar todo lo heroico que es el hombre y la mujer, todo lo hermoso y lo grande que son capaces de ser y hacer. Es tiempo de resucitar el “creo en mí y en nosotros”, es tiempo de levantar y construir positivamente este Chile nuevo que lo guardo en un corazón de niño.
Es tiempo de que no nos molestemos cuando en el metro nos aprietan o pisan sin querer; es tiempo de sonreír.
Es tiempo de mostrar a nuestros hijos que no sufrimos en el trabajo, que a pesar de todo nos queda un poquito para abrazarles, y conversar cuando el sol ha caído.
Es tiempo de mostrarles que el amor se hace todo los días y todo día no solamente en la cama, sino en la tolerancia, el diálogo, la solución de los problemas de cada día.
















Los abuelos y el salvataje de los niños
Me parece amigo Winston que es tiempo de dejar la comodidad, tomar como una tarea el empezar a recordar valores que fueron con lo que forjamos el mundo hasta ahora. Este desmadre es mundial, la Tv necesita ordinariez escándalo y mal gusto , es lo que vende. Se deberia empezar una campaña como tantas otras, para dar a conocer que existe otra forma de vivir de disfrutar de ser amigos, amantes, esposos y mucho más. Pero como lo hacemos, ya que tú has dado la idea
Un Saludo Ines