Quién haya leído las reflexiones de Jorge Errázuriz, socio de Cejfin y uno de los grandes referentes de los empresarios de este país este sábado 25 de octubre en el Mercurio, creo al menos le debería provocar cierta molestia o un repudio extremo. Para quienes no lo leyeron, entre otras dijo:
"Estigmatizar la codicia le ha hecho mal a Chile... que es algo malo, que uno se va a ir al infierno. Pero tenemos que incentivarla, si no hay codicia, nadie va a crear una empresa... El ser humano y el mercado funciona en base de la codicia y el miedo. Míralo en los animales: ven un potrero todos corren a comérselo, la codicia... el ser humano se mueve en manadas igual que los animales... necesitamos muchos nuevos ricos, mucha gente con codicia..."
¿Qué surge en usted al leer este verdadero atentado a la civilidad, a la humana convivencia? Cuando en los colegios se desean implementar planes de mirada de país, de apertura hacia la realidad social, de mayor conciencia por la repartición de la riqueza en Chile. Este Señor nos llama a una demencial propuesta: crear un país de violentos antropófagos, que se fagocitan unos contra otros, en carreras por quererlo todo, lo de todos.
Siguiendo su mal ejemplo de los caballos Señor Errázuriz, no hay animal codicioso, si guardan es por necesidad de sobrevivencia, un caballo no compite contra otros para comer más praderas o para llenar sus silos... no somos "manadas", somos personas que nos necesitamos unos de otros a partir de la solidaridad.
Le dejo algunas ideas de hombres sabios:
"Quieres ser rico? (Jorge) Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia". Se lo dice Epicuro de Samos, año 341 a.C.
“No me negarás, Alexandre, que tenías más salud siendo rey de Macedonia que no agora que eres señor de toda la tierra; porque los trabajos excesivos hazen los hombres no estar concertados. No me negarás, Alexandre, que quanto más ganas y tienes crece en ti más el apetito de ganar y tener; porque al coraçón que arde en llamas de codicia no le han de cargar de leña de riqueza, sino ahogarle con tierra de la sepultura”. (Antonio de Guevara Reloj de Príncipes Valladolid 1529).
Una más reciente: “La codicia es la otra gran emoción que mueve muchas veces los entornos económicos. Este sentimiento no es generalizado. Hay muchas personas que no entran en la escalada de enriquecimiento a toda costa” (José María Gasalla, profesor de la escuela de negocios Esade y escritor, España 2008).
Un autor chileno: “Fue el pecado original que fracturó el alma de la tierra. Arrastra grilletes y harapos. Escapó del infierno y se enquistó entre los hombres para dividirlos. Los ha repartido por difusas soledades que se fagocitan, trastorna las almas en locura de egoísmo. Es la codicia”.
“Es tiempo de frenarla. Que espíritus fraternos procuren reconquistas. Blindaje de oraciones desmonte sus mentiras. Sembrar con sacrificio un campo necesario. Vayamos con el viento hermanando un compromiso. Un nuevo fundamento que rompa la avaricia.” (Hernán Narbona Véliz, poeta chileno , 2008).
Es tiempo de levantar la mirada, al menos de los que no tenemos acceso a los macro cambios, que al menos no bajemos la mirada, que no dejemos pasar reflexiones brutales como la de este Señor que es presentado como modelo de éxito. ¿Será que no entiene bien el significado de sus palabras?: “Codicia: Un deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas: es un avaro cuya codicia no tiene límites”. (Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid).
¿Quiere que nuestra juventud siga sus enseñanzas? ¿Que tengamos que vivir en un mundo de brutales consecuencias en que el vivir sea la codicia, el deseo excesivo de poseer muchos bienes y riquezas... que brutal inconexión entre lo material y la calidad de vida.
Como educador soñamos con jóvenes emprendedores, creando empresas y trabajos, pensando en el país que soñamos más allá de la locura de tenerlo todo, lo de todos. Gracias a Dios que existen jóvenes educados por padres que les han enseñado a conjugar el verbo dar, compartir, competir solidariamente, crecer con otros... ¿locura?, mayor locura es la liberalización del concepto de codicia, una locura que ojalá sea rechazada por muchos, de los que creemos que nuestra voz vale poco... no bajemos la mirada, no anulamos nuestras protestas y propuestas.
















Exelente tu comentario
la codicia es hermana de la avaricia y esta es un pecado capital, el que propone que la codicia tiene que ser el motor de la vida de los seres humanos esta muy mal, ¿qué opinaran sus hijos de este comentario? eso de comparar al ser humano con una manada de animales hambrientos habla muy mal de este caballero, quiere decir que el encuentra valido que los seres humanos literalmente se coman unos a otros, ¿y donde están valores como la solidaridad para él? si tu dices que es presentado como modelo de un ser exitoso creo que será solo a nivel económico porque como ser humano deja mucho que desear, no quisiera ni siquiera estar cerca de él alguna vez
Comparar al ser humano con una manada
Gracias Eva por tu comentario, saco tu frase: "comparar al ser humano con manadas"... ciertamente algunos lo piensan y lo hacen. Lo importante es que nos salgamos de las manadas que nos manipulan y nos rebelemos contra los magos de la tribu que nos quieren convertir en simples animales... gracias por tus palabras.