Psicología positiva: la felicidad es algo muy serio

Enviado por Claudio Ibáñez Sepúlveda el 16/10/2008 a las 8:59
Claudio Ibáñez Sepúlveda

Qué importancia tiene la felicidad?

Lo más evidente de las emociones positivas es que nos hacen sentir bien. Pero esta no es su función más importante. Las investigaciones realizadas hasta la fecha concluyen que los individuos felices, comparados con los menos felices, poseen matrimonios y relaciones más satisfactorias, ingresos superiores, mejor desempeño laboral, mayor involucramiento comunitario, mejor salud y mayor longevidad. Lo que la ciencia está despejando, entonces, es que la importancia de las emociones positivas radica, más que en hacernos sentir bien, en la capacidad que tienen para engendrar resultados exitosos en los distintos aspectos de nuestra vida, tanto individual, familiar, profesional y organizacionalmente.
Los hallazgos de las investigaciones acerca del impacto de la felicidad se pueden resumir como sigue: las personas no son más felices porque les va bien en la vida,  sino que a la inversa, si son más felices aumentan la probabilidad de que les vaya bien (Lyubomirsky et al., 2005). La felicidad es un agente causal del funcionamiento óptimo, ya que produce disposición y entusiasmo para cualquier tarea que se presente y nos energiza para conseguir una gran variedad de objetivos.

En estudios controlados efectuados en Chile acerca del impacto de nuestros programas de entrenamiento, hemos constatado lo anterior. Por ejemplo, vendedores que pasan por un entrenamiento intensivo de dos días en desarrollo del optimismo y de la resiliencia venden significativamente más que sus pares que no pasan por este entrenamiento. Lo mismo ocurre con el desempeño de ejecutivos y su liderazgo, o con enfermos terminales en la UCI. Si se enseña a las personas a cómo incrementar el nivel de emociones positivas, sus resultados no sólo mejoran sustancialmente sino que muchas veces resultan difíciles de creer, incluso para ellas mismas. La ausencia de emociones positivas es el principal límite que poseemos, en especial cuando enfrentamos situaciones difíciles y adversas que es, precisamente, cuando resulta más importante que nunca poder incrementarlas al máximo.

¿Siendo tan buscada e importante, cómo se puede incrementar el nivel de felicidad?

Si algo intentan todas las personas es ser más felices. Qué duda cabe. Pero la mayoría de las veces fracasan en sus intentos o la felicidad se les escurre como el agua entre las manos porque la mayoría de las creencias que las personas poseen al respecto no pasan de ser intuiciones que, en definitiva, no funcionan.

Para tener éxito en este tema es necesario primero saber de qué depende el nivel de felicidad de las personas. La Psicología Positiva está buscando y encontrando respuestas bastante sólidas a esta pregunta. La teoría más aceptada en psicología positiva es el modelo triádico de Sonja Lyubomirsky (2005), Ph.D., Directora del Laboratorio Psicología Positiva de la UCLA. Sustentada en una visión de conjunto de múltiples estudios empíricos, esta investigadora sostiene, en contradicción con nuestras creencias intuitivas más arraigadas sobre la felicidad, que las circunstancias externas (dinero, salud, estado civil, geografía, educación, etc., etc.) se relacionan débilmente con la felicidad y no explican más de un 10% del nivel de felicidad de las personas.  Un 50% del nivel de felicidad está determinado genéticamente y, en consecuencia, es hereditario. Sumados los efectos de las circunstancias y de los genes ambos explican el 60% del nivel de nuestra felicidad.  El 40% restante, porcentaje no menor,  está en manos de las propias personas y depende, en gran medida, de la forma en que miran los que les toca vivir. Saber mirar no es algo que surja espontáneamente, sino que es producto de un conjunto de habilidades cognitivas que se pueden entrenar y desarrollar como cualquier otra destreza.  Ricos o pobres, enfermos o con salud, vivan en países nórdicos o de clima tropical, casados o divorciados, bonitos o feos, todos pueden incrementar su nivel de felicidad de manera significativa y esto se puede aprender como resultado de un entrenamiento sistemático. La Psicología Positiva está, precisamente, mostrando el camino para que las personas puedan alcanzar niveles de felicidad superiores y sustentables en el tiempo, independientemente de sus circunstancias y de sus genes.

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