"Pensamiento de una anciana"

anciana

Miro por la ventana.....por si viene algún ser querido a visitarme.
Hace mucho tiempo ya, que me dijeron, aquí estará bien, la van a cuidar, no estará sola, no le va a faltar nada, vendremos bien seguido a verla.
Pero mis hijos no saben que me falta todo lo que me daba vida, el ajetreo de la casa, mis nietos corriendo de un lado a otro, mi música, mi cama, mi entorno, mi casa. Aquí estoy bien atendida, claro está, si entre todos ponen una cuota de varios miles de pesos, para que “le cuiden a la mamá”.
De a poco me fueron dejando de lado, me llevaban la cena al dormitorio, porque si habían visitas se avergonzaban de mí... me temblaba la mano...derramaba el líquido de la cuchara. Cuando preguntaba ¿qué? al no entender lo que hablaban...-no es con usted-, me respondían y así me iban marginando de las conversaciones, creo que como no dialogaban conmigo, fui perdiendo el uso de las palabras, ahora casi no hablo, sólo pienso.
Cuando me trajeron a esta “casa de reposo”, así la llaman, me di cuenta que nos tratan como niños, nos nombran con diminutivos: la Olguita, la Carmencita, la Sarita, la...la...la, o nos dicen: mi reina, mi princesa, mi bebé, mi niña, mi...mi...mi, o también abuelita y a veces la abuela... en un tono descortés.
Sólo pediría un poco de respeto, me gustaría seguir siendo, señora...(con mi nombre), creo que no perdería mi identidad y me confundiría menos cuando se dirigen a mí.
Esto de estar sometida a una rutina, tan poco grata, no me hace feliz. Nos levantan a una hora predeterminada, nos colocan la ropa que las cuidadoras desean, a veces, ni es la propia, las cambian en la lavandería del recinto; añoro vestir esa blusa favorita mía, pero a veces la diviso en otra persona.
El desayuno, almuerzo y cena hay que consumirlo a la hora impuesta, aunque no tenga apetito. Ya pasaron esos días en que a cualquier hora en verano gustaba de una fruta, de un helado, de un vaso de bebida o en invierno de un rico café cortado.
Estoy obligada a ver los programas de T.V. favoritos de las auxiliares que nos cuidan, el matinal tal o cual, la teleserie de moda, etc., en el salón de descanso, somos un montón de viejas sin decisión propia, nuestra vida es guiada , en su totalidad.
Una vez al mes se celebran los cumpleaños, nos sientan a la mesa, se canta el cumpleaños feliz, nos dan torta, algunas golosinas y lo más ridículo, según mi parecer, es que nos ponen unos gorros de cumpleaños, esos de niños, es atroz para mí.
Se me fueron alejando mis seres queridos, se me fue coartando la libertad de decisión en mis asuntos personales más ínfimos, llego al final de mi existencia, sola, entre gente extraña, que no tiene ningún vínculo conmigo.
Recuerdo los tiempos de antaño, las casas con sus abuelitas y abuelitos constituyendo la familia, eran otros tiempos, quizás tiempos de más amor y de preocupación por los mayores.
En fin, este es mi final de vida, a veces pienso que me he vuelto invisible, con el paso de los años...

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Comentarios

Cada vez esta sociedad se vuelve mas rápida y los lentos se quedan atrás, no me gustaría terminar en un asilo de ancianos como el que cuentas tu, y que otras personas me tuvieran que limpiar nooo, puchas lo mejor es llevar una vida saludable y que mis descendencia no me tuviera que cuidar
Saludos Mami

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El odio es vil herencia del alma criminal

Qué potente mensaje ha enviado este artículo, que espero no sea leido y olvidado por los que lo vean pues todos vamos para allá. No olvidemos que todos, tarde o temprano, llegaremos  allá. Muchos ancianos en diferentes condiciones de salud son abandonados en las calles como los perritos pues ya "cumplieron con lo que podian dar".

Es una pena que esto ocurra en mi lindo país. Envío un cariñoso saludo a todos nuestro ancianos y ancianas de nuestro país que no los olvidamos.

Una pena y un cariño.

 

Bueno soy Eduardo y soy de Perú, creo que el amor de un hijo hacia sus padres (mamá, y papá), es único, que pena me da ver este mensaje no lo he leído todo pero mira yo a mis padres los quiero un montón sufro por ellos ya que estamos pasando por una etapa muy dolorosa por la enfermedad de mi mamá, el dolor de mi papá al ver a mi mamá con sus dolores y realmente yo me como todos esos sufrimientos, les doy valor y a veces me pongo duro y me aguanto en no llorar, pero a veces cuando estoy sólo me entra una nostalgia grande  y caramba ruego a Dios que me de solamente trabajo para que no le s falte nada a mis padres y no me compro nada de mi sueldo, les entrego todo es que no se de verdad ya te imaginaras como estaré ,  pero lo único que tengo que decirte es que me da mucha pena no por ti si no por ellos por que maravilloso es tener a tu mamá a tu lado y no lejos como lo estas tu pero de todas maneras acá tiene un amigo, tengo 36 años y vivo en Perú mi correo es evidal99@hotmail.com,, se fuerte y ya no estés así ..tu amigo Eduardo

Hola, quiero hacer un pequeño comentario sobre este artículo que me pareció muy interesante, pero quisiera darle otro enfoque, personalmente tengo una situación familiar especial, soy hijo único, con ambos padres vivos y que estamos a mucha distancia física uno de otro, Valparaíso mis viejos, Punta Arenas yo. Hemos conversado en varias oportunidades lo que sucederá cuando uno de ellos quede sólo y ambos me han manifestado que no tendrían inconveniente en venirse a Punta Arenas con nosotros, eso si que al menos mi vieja me a dicho que ella preferiría vivir sola, cerca mío por supuesto, ya que en una casa no pueden haber dos jefas y también me han planteado la posibilidad de vivir en un hogar para ancianos… si llegado el momento esa es su voluntad, se las respetaré ya que no por ser ancianos y en algunos casos depender económicamente de los hijos, signifique que no tienen derecho a opinar. Personalmente estaría muy feliz de vivir en un hogar de ancianos cuando sea necesario ya que estaría en un ambiente donde conversaríamos de lo mismo, tendríamos recuerdo de la misma época y nos reiríamos de los mismos chascos y no estar prácticamente por el qué dirán en la casa de mis hijos, pasando y haciendo pasar incomodidades a los demás. Gracias por tu artículo y recordemos siempre que cada ser humano es único.

 

Espero que Dios me de vida y salud hasta que me pueda valer por mi misma. No querría vivir con mis hijas, ni allegada con nadie, quiero hacer lo que quiera, cuando quiera y a la hora que quiera, he sido mandada toda mi vida y he vivido siempre en pos del bienestar de los míos y cuando me quede sola, o sea, cuando me llegue a faltar mi pareja, quiero quedarme sola, salir con amigas, ir de paseo, conocer todo lo que pueda de mi país y porque no, de otros países no creo que si mi marido me llega a faltar me va a dejar desprotegida en lo económico así es que quiero ser una vieja chora, arreglarme sociabilizar con gente de mi edad, para así no estar peinando la muñeca como dicen los lolos, hablando con gente joven cosas que ha ellos no les interesan, sinceramente creo que después de toda una vida dedicada a llevar una casa, pagar cuentas, preocuparse de colegios, reuniones, enfermedades y un cuanto hay que nos toca a las mamás, hay que ser un poco hippie en la vejez y no ser una carga para los demás, al contrario, saber disfrutar la soledad que a veces ha sido tan anhelada por algunas madres agobiadas de tanta responsabilidad, eso si hay que siempre estar dispuesta a hacer una rica comida invitar a los nietos a almorzar algo rico hacerles un rico postre y regalonearlos, si los hijos se quieren sumar mejor, pero cuando uno va por la vida victimizandose por que esta sola tiene que preguntarse ¿por qué? ¿ habré ahuyentado yo a las personas? porque desgraciadamente a veces esa es la verdad yo seré una abuela anarka, no quiero que nadie me mande, bastante he tenido que ceder para seguirlo haciendo en mi vejez y si tengo que irme con el tiempo a un asilo seguro que voy a llegar con muchas ideas revolucionarias para que nuestra estadía ahí sea súper entretenida y hasta el último momento voy a celebrar haber vivido aunque mi vida no haya sido siempre miel sobre hojuelas el pasado pisado y el día de mañana tendrá que ser mejor los abuelos unidos jamás seremos vencidos jajajaja

Más allá de la expresión de una anciana la descripción que haces, Nancy, de sus reflexiones, me parece importante porque refleja lo que seguramente sucede en más de una realidad. Y en se sentido es un aporte a la reflexión personal aunque la propia realidad nos muestre otras facetas, cercanas a nuestra experiencia y formas de pensar y valorar las  situaciones en nuestro entorno. Sin duda son tantas y tan variadas, pero todas tienen algo en común: reflexionar sobre la vida de nuestros padres y la propia en nuestros últimos años. Es, en ese sentido un aporte importante, con el valor agregado de una mirada sensible y comprensiva.

La misma situación que describes, la he visto muchas veces. Hace unos ocho años que vivo sola y disfruto mi libertad... si quiero me quedo en casa, o salgo, todo lo hago a mi gusto. Sólo temo el momento en que no pueda valerme sola, sé que algún día llegará esa instancia, pero mientras, paladeo el sabor exquisito de vivir cada día. Atesoro mis recuerdos, pero no dejo que me esclavicen, vivo el hoy gozando los bellos amaneceres, los colores de la naturaleza y todo lo grato que me entrega la vida. Creo que la vida debería ser así : actuar como una persona que siente, piensa, se alegra o entristece, aunque tengamos más o menos años en nuestras espaldas. No dejar de ser personas. Sentir que formamos parte de nuestro entorno. No entregarnos sin antes luchar.
Un afectuoso saludo

Por eso debemos seguir autosuficientes y no darle tanto poder a los hijos, eso les pasa más seguido a aquellas personas que no tienen vida propia, lamentablemente se han quedado en la casa, cuidando los hijos y nietos, siendo sólo la nana, y los hijos, ajetreados, cuando ya no sirve para hacer la comida, atender las visitas, hacer el aseo y mantención del hogar, empiezan a pensar en deshacerse del viejo molesto, que quiere atención. Siendo autosuficiente, casi no nos visitan y eso nos da independencia y libertad, para viajar, escribir, hacer las actividades que queramos visitar a las amistades o recibir visitas.
Reportarse de vez en cuando, con uno de los hijos, pero ser independiente, es como todo en la vida, alguien que se pegotea, como lapa o quitral, resulta desagradable y entorpece el caminar de los demás, hay tantas actividades y todos admiran a alguien que sigue autosuficiente, haciendo sus labores, tejiendo, yendo a clubes y paseos.
Mi madre fue internada, sin autorización mía y de los nietos y eso le significó desarraigo, deterioro violento, se postró, de hacer sus cosas y cocinarse en su casa, tener una chica para acompañarla, ya no volvió a levantarse y murió a los pocos meses de septicemia, por mal cuidado.
Cuando no hay amor, desgraciadamente, hay que ser muy autosuficiente, para que por manejar los bienes o para que no se estorbe, los cercanos traten de borrarlo de la vida,
También hay que enseñar a tratar a la gente de INP y Senama, evitando los tuteos desagradables y menoscabadores y los diminutivos confianzudos, con que se dirigen a todos los adultos mayores, como si fueran tontitos, discapacitados, de un round, por haber cumplido,70, 80 o más, lo mismo corre para los consultorios.

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