INSTITUTANA
DE CORAZÓN
El 10 de agosto se celebra un nuevo aniversario de mi amado Instituto
Nacional. ¡Sí! Con esa misma cara se quedaron perplejas muchas personas que me
hicieron entrevistas de trabajo desde que egresé del Instituto en 1983. Ser Institutana (ni el Word me aguanta
la palabra) ha sido una gran y mezclada carga para mí…
Claro que no le echemos toda la culpa al Instituto, ya que mi papá puso su gran cuota al nombrarme Primavera y yo, para más remate, terminé de ahondar en estos equívocos estudiando japonés, en una época en que nadie le daba pelota al Japón y que quienes estudiábamos su cultura éramos como verdaderos E.T.
Los diálogos que se me presentaban eran más o menos así:
· ¿Nombre?
· Primavera
· ¿Perdón? ¿Su nombre?
· Primavera Silva Monge, agregaba los
apellidos para dar certidumbre a lo que me escuchaban…
· ¿Primavera? ¿Y por qué le pusieron así?
(bonita entrevista)
· En este punto, ya sacaba a relucir mi
capacidad inventiva y a cada cual, dependiendo de las características del
entrevistador, le contaba un cuento acomodaticio: desde que los papis eran
“jipis”, hasta que llegué a florearles la última juventud. Ya ni me acuerdo de
la verdadera razón… ¿Y quién sabe? Pocos sabemos por qué nos pusieron como nos
pusieron (me refiero al nombre, bien pensados)
· ¿Cuál es su profesión, Primavera?
· (un poco hablando para adentro)
Traductora de un idioma extranjero.
· ¡Ah! ¿Inglés?
· Japonés… (Lo más chiquitito en
tono de voz)
· ¿JAPONÉS? ¿Y por qué estudió
japonés? (Esto ya es ser intruso, no les parece?)
· Aguantando el impulso de gritarles:
“¡Porque se me dio la real gana!!!" Sólo les respondía, que una de las
razones, era por herencia, ya que en mi familia eran todos políglotas y yo,
como ovejita negra por casarme chiquita sin terminar mis estudios… decidí
intentar nivelarme con esa opción.
· Dígame Primavera…. (ya mirándome con
cara de siquiatra..) ¿Dónde realizó sus estudios formales?
· Y acá venía lo bueno y determinante… En
el INSTITUTO NACIONAL JOSÉ MIGUEL CARRERA (y
miraba al techo para no ponerme a reír de la cara de pelotudos con que recibían
mi respuesta)
· ¿El Instituto Nacional...
"Instituto Nacional"? (aprendí que entrecomillas correspondía al que
me instruyó)
· Sí. El de los Presidentes de Chile.
· Esta parte, la de las respuestas recibidas, la censuro en honor a las personas que nombraré en el presente recuento, pero puedo acotar, que aunque muchas veces me quedé sin el empleo a que postulaba, tuve la gran suerte de no recibir pateaduras en el trasero, pensándose que pudiera ser un audaz travesti. Sin embargo, los actos equivalentes eran igualmente humillantes y discriminatorios.
... quien más adelante sería el
Rector General de todo el Instituto, un señor correcto de tomo a lomo, como fue
don Sergio Riquelme Pinna, que a principios del presente año nos dejara para
siempre y, que por esas cosas de la vida, también fue uno de los ángeles de la
guarda más fieros e importantes de mi vida.
En este aniversario Nº 195 del Instituto
Nacional, deseo que se mejore de cuerpo y alma y que sea respetado, entre otras
cosas, como patrimonio histórico… ¡Más que mal… ahí estudié yo! … y unos
cuantos y respetables Presidentes de nuestra República de Chile también.








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Sobre tu historia
Primavera, me pareció genial tu post. La verdad no tenía ni idea que el Instituto Nacional tuvo una jornada mixta. Creo que yo también te habría mirado con ojos de huevo frito al leer tu Cv. Pero con lo que no te miro con extrañeza, sino con pura felicidad es con tu carrera profesional. Tanto así que te quiero invitar a que participes de nuestro blog sobre Asia Pacífico, Vive Asia, en donde encontrarás a personas que tal como tu, tienen cercanía con Japón.
¡Ah, gracias!
La verdad es que en esa época no se divulgaban mucho las cosas y además, pocas personas sabían del Instituto y sus damiselas. Aún no se municipalizaba y con gran generosidad estaba abierto incluso a los padres de familia, como era mi caso, en una jornada verpertina.
En cuanto al blog de Asia, me parece que ya he participado allí...
Saludos y muy buenos días.... no te había visto y de ociosa en esta madrugada, te encontré.
Primavera... gracias otra vez.