Deseo Sexual Inhibido en hombres mayores de 30 años

Enviado por Alejandra Godoy Haeberle el 02/06/2008 a las 11:21
Alejandra Godoy Haeberle

Hace años que observo el paulatino aumento de problemas sexuales en el grupo etario que bordea los 30 años, siendo la inapetencia sexual el motivo de consulta más frecuente en hombres. En el extranjero, los títulos de los artículos al respecto son muy sugestivos: La libido en crisis?; Hoy no tengo ganas ¿y mañana? tampoco; La falta de deseo sexual de los hombres; Cuando a él le duele la cabeza. En Chile no es muy diferente: Parejas jóvenes: aumentan consultas por problemas sexuales; Vida en Pareja: Poco sexo a los 30. Este mismo tema fue abordado en una Teleserie Nocturna en 2005 (ver post anterior en mi blog: Los Treinta: problemas de deseo sexual en hombres) y Pilar Sordo lo está investigando.

Las causas de este fenómeno? Como es tan reciente, las hipótesis son confusas, por lo que los invito a que, entre todos, intentemos una mejor explicación. Las alteraciones asociadas a un bajo deseo sexual han recibido nombres tales como anafrodisia, inapetencia o penuria o apatía o anorexia sexual, aunque el término más usado en los manuales es Deseo Sexual Inhibido (conocido bajo las siglas DSI) o Hipoactivo.

En Occidente, una nueva tendencia es el aumento del DSI secundario en hombres de 25 a 35 años (incidencia aprox. de 15%). Varones de 50 años declaran mayor satisfacción sexual que los de 30. La falta de deseo y la evitación del acto sexual, antes asociados a mujeres, ahora cada vez más hombres recurren a excusas ("estoy cansado, estoy bajo mucha presión). Sus consultas más comunes son por pérdida de deseo y por una sensación de indiferencia hacia su mujer.

Últimos estudios han encontrado que, el llamado DSI diádico, es más frecuente que el generalizado (22% versus 13%). En estos casos, la problemática es situacional exclusivamente con la pareja estable, es decir, no equivale a una pérdida del impulso sexual, lo que se refleja en la presencia de fantasías sexuales, masturbación y eventual deseo por otra persona. Las parejas se quejan hoy más de insatisfacción sexual que de incomunicación. Reportan una escasa vida sexual, de baja calidad y sin lograr una conexión, aunque afirman quererse, compartir intereses y llevarse bien entre ellos. Más decidor es que, aprox. el 25% de estas parejas, confiesan que no hacer el amor durante meses (e incluso años) no les preocupa, que el deseo ha disminuido tanto, que ya ni lo intentan, absortos en otros problemas.

El DSI es una condición muy compleja y multicausal donde, descartándose lo orgánico, quedan los factores psico-emocionales, ambientales y de pareja. Esta disfunción que corresponde a la Fase del Deseo, se manifiesta en un bloqueo de la libido que lleva a un desinterés por iniciar o responder a la estimulación erótica, aunque la persona pueda funcionar sexualmente sin problemas.

En el caso del hombre, antes se solían mencionar las experiencias insatisfactorias, pérdidas o fracasos laborales, económicos, amorosos, baja autoestima, trastornos de pánico, obsesivos, depresión, alcoholismo, toxicomanías y el encubrimiento de disfunción eréctil, eyaculación precoz o retardada. Y, más específicamente, el miedo a ser atrapado, a perder la libertad, a enamorarse y a la penetración. Concerniente a la relación de pareja, se señalaba la rutina, problemas de comunicación, luchas de poder, conflictos crónicos en áreas significativas. Se concluía que los mayores riesgos estaban asociados al abuso sexual en la infancia y al miedo a la intimidad emocional.

Existen nuevas circunstancias que expliquen el DSI en hombres jóvenes?. Se ha sostenido que el estrés - producto de variados factores - es el mayor enemigo, ya que aumenta la liberación de cortisol, afecta las funciones orgánicas y disminuye el nivel de testosterona. Entonces, es que hoy en día existen más causales de estrés que antes?. Algunos apuntan a las ambientales (cansancio, desesperanza, inseguridad social, incertidumbre laboral y económica); a la sobreerotización - que disocia al sexo del afecto - junto a las tendencias exitistas, competitivas, consumistas, trabajólicas y de culto al cuerpo. Habría escaso tiempo para la pareja y el sexo se habría convertido en otra obligación más.

Otros recalcan las consecuencias de los cambios en las concepciones del sexo y del rol femenino. A la eterna pesadilla de fallar, se habría sumado el miedo a esta mujer moderna libre, experimentada y con altas expectativas sexuales, lo que se refleja en que si ella toma la iniciativa, ellos se retraen. El varón teme no estar a la altura, no poder satisfacer las nuevas exigencias, se siente con menos poder, evaluado por su pareja y que su rendimiento sexual esta siendo comparado. Estas inseguridades latentes ante el rechazo y el fracaso, pueden llevar a que el hombre diga no tengo ganas porque estoy cansado, en vez de decir tengo miedo o tengo rabia.

A continuación transcribo algunas afirmaciones de un psicólogo chileno, publicadas recientemente: “ha perjudicado la búsqueda constante de la paridad en lo sexual. Está bien la paridad en el plano de lo social o laboral, pero no debería existir paridad en lo sexual, pues los roles comienzan a desdibujarse. La sexualidad requiere desigualdad, dos cosas distintas que buscan acoplamiento; tiene que haber tensión, conductas y roles diferentes. En la consulta me ha tocado encontrarme con dos personas que, en términos psíquicos, aparecen como muy semejantes. De ahí la queja cada vez más frecuente de las mujeres de que ya no hay hombres que se comporten como tales. Alegan que los hombres de hoy son muy minas para sus cosas; que andan enrollados, que no hablan claro y que nunca se deciden. Hay que partir de la base de que, en el plano de la sexualidad, hombres y mujeres somos distintos y así debe ser”. Qué les parece a ustedes la hipótesis de este psicólogo?. Hace tiempo que busco información especializada al respecto, pero he encontrada muy poca. Como en Chile, para variar, no existen investigaciones, he posteado en otros sitios para recavar opiniones. Han observado ustedes este nuevo fenómeno?. A qué causas lo atribuyen?.

Nota: este mismo post fue publicado en 2006 en Atinachile y recibió interesantes comentarios.

Etiquetas:

No me hace sentido...

Enviado por el 02/06/2008 a las 16:35
María Ignacia Valenzuela

¿A los 30 años?

Bueno, aún yo no llego a los 30.

Pero no me imagino que a los 30 me espere algo así... !!


Una pregunta a los hombres que ya pasaron esta edad: ¿es cierto?

Ignacia


Aunque parezca increible...

Enviado por el 02/06/2008 a las 18:28
Alejandra Godoy Haeberle

Extraño, cierto María Ignacia? Por eso es que menciono este tema. Hombres, jóvenes, sanos, dentro de una relación de pareja estable, que querrían hacer el amor con su pareja pero que lo evitan por falta de deseo sexual. También se da en mujeres, pero es un tanto menos frecuente que en los hombres.

Si te interesa ver las respuestas de varios hombres de esa edad, te recomiendo que vayas a mi blog dentro de Atinachile y los leas (voy a tratar de poner el enlace, pero me temo que la tecnología me supera...)

Gracias por comentar

Ale


Claro que pasa

Enviado por el 01/10/2011 a las 18:12
hanna

Si pasa, además de mi caso que tengo 30 años y mi pareja también, hay bastantes que ya conozco, yo creo que el problema es el exceso de trabajo y la tecnología, que da acceso a cosas que antes no se podian tener... nos ha tocado una mala era en ese sentido...


Al pan pan y al vino vino

Enviado por el 02/06/2008 a las 17:42
Romina Leticia Millán F.

 

Largas horas de trabajo, alta exigencia, competitividad, envidias, chaqueteos y la exigencia social de ganar más y más dinero, hacen que los hombres no tengan tiempo para el amor, y para el amor hay que tener tiempo.

Las mujeres siempre nos quejamos de que los hombres no se comportan como hombres y me pregunto ¿Las mujeres nos comportamos como mujeres?, al decir esto no estoy hablando de nuestro rol como trabajadoras, profesionales, etc, sino como compañeras (la que acompaña). Muchas veces me toca ver entre mis amigos de mi edad la lucha eterna que existe en los matrimonios y por lo general es ella quien siempre desea demostrar su supremacía, su superioridad y ridiculiza a su compañero, lo minimiza, lo expone a la burla de los demás y tiende por lo general, a evidenciar cualquiera de estas carencias… la ropa sucia se lava en casa. Entiendo que por años las mujeres han estado relegadas a labores domésticas y que de alguna manera esta actitud es casi el pago de una deuda histórica (histérica) de malos tratos y descalificaciones por parte de los hombres a las mujeres, he pensado que tal vez la vía a la igualdad no es pagar con la misma moneda, es sólo demostrar que podemos juntos, acompañar, comprender, apoyar y entregar todo eso que nosotras también queremos.

Tal vez si las mujeres nos comportáramos como mujeres, tendríamos a nuestro lado a un fiel amante y no a un rival, que se deprime cuando quien debiera amarlo lo trata mal.

Es mi humilde opinión


Los roles de género

Enviado por el 02/06/2008 a las 18:42
Alejandra Godoy Haeberle

Romina, tocas un punto muy relevante. En mi blog dentro de Bligoo publiqué la semana pasada las palabras de una filósofa francesa respecto a la crisis de la masculinidad. Creo que, más importante que el estrés y la falta de tiempo, son las expectativas sexuales actuales y los cambios en los roles de género, incluyendo la guerra por el poder que tú tan bien señalas.

Me gustó eso de ser más compañera (que acompaña) y lo de la deuda histórica (histérica). Soy contraria a las revanchas de ninguna especie y a las luchas de demostración. Lo paradójico es que justamente son las mujeres las que al final se van muy perjudicadas por estas actitudes. Cuando su hombre no las desea, las mujeres suelen sentirse feas, rechazadas, no amadas.

Quizás más que recalcarles que se comporten como mujeres, preferiría pedirles que se comporten como ser humano empático y solidario con su pareja, de la cual dicen estar enamoradas.

Gracias por tu interesante comentario

Ale

 


Un par

Enviado por el 03/06/2008 a las 10:02
Romina Leticia Millán F.

Ella dice: "Si éste es un estúpido, patético y fracasado, ni para la cama sirve", pero si a ella la trataran de la misma forma tampoco querría hacer el amor. Cuando escucho a mis amigas intento dibujar el hombre ideal según sus criterios: físicamente perfecto, exitoso profesional, con altos ingresos, excelente amante, silencioso, obediente, sin carácter, faldero. Ese "Príncipe azul", no existe.

La idea de vivir en pareja, la entiendo como ser un "par", como un par de calcetines, que son iguales y cumplen el mismo fin, en un par ninguno de los dos calcetines es superior al otro. No entiendo la desgastada e inútil lucha de género y esto para ambas partes, no entiendo tampoco la idea de casarse para tener un subalterno y no un compañero... para eso prefiero quedarme soltera.


Qué buena metáfora Romina! Como un par de calcetines!.

Enviado por el 04/06/2008 a las 10:59
Alejandra Godoy Haeberle

Concuerdo plenamente contigo en que las mujeres de hoy desean en “su” hombre aspectos contradictorios: que sea excelente profesional con altos ingresos, pero que tenga el tiempo y la energía para compartir en pareja; que no sea machista pero que cumpla los roles masculinos tradicionales, que la proteja, por ejemplo.

He observado que, aunque los hombres también tienen la expectativa que la mujer cumpla con los dos roles –tradicional y moderno- a veces me da la impresión que las mujeres en torno a los 30 años no sólo lo esperan, sino que lo exigen.


Estaba buscando esta información porque ...

Enviado por el 25/11/2011 a las 10:36
Camila

Estaba buscando esta información porque mi pareja me había dicho que estaba "árido" la otra noche (hace un par de meses), cuando empecé a acariciarlo y le dije que necesitaba cariño.  Me abrazó y me dijo que no tenía una explicación y que prefería advertírmelo antes de hacerlo sin ganas.  Lo respeté, porque me ha ocurrido eso de no tener deseo.

Después de mucho pensarlo, de mucho relativizarlo, de disculparlo por todas esos paliativos que una se da ("está estresado", "yo tengo la culpa por presionarlo", o "nuestras vidas son muy agitadas"), me decidí a hacer el luto yo sola, mientras la relación terminaba.  Entendí que lo quería, que amaba su cuerpo, su conversación, su compañía y que era un gran dolor perderlo.... pero NUNCA fue mi propiedad, y eso había que aceptarlo para desapegarme de esa idea de que era MIO.  Entonces comencé a sacar mis cosas de su depa, muy discretamente, y a llevarle sus cosas de la misma forma.  El drama sólo puede agudizar las cosas y hacernos ver ridículas y lastimeras.

Ambos hemos viajado un par de veces y eso me dio oportunidad para desapegarme un poco más.  También retomé a mis amigas y me hice acompañar por un buen amigo, con quien quedó claro que yo estaba en un impasse en mi relación y que necesitaba saber si mi cuerpo tenía algún problema.  El amigo me confirmó que estoy en mi gran momento, que soy bella y que es un gusto estar conmigo.  Fue realmente sanador, sobre todo porque no se trataba de iniciar otra relación, cosa que sería confusa ahora.

Después de eso me preparé para enfrentar la verdad cara a cara.  Salimos como 3 veces - siempre a cenar, evitando de su parte estar en intimidad - y traté de mostrarle que no me obsesionaba el sexo.  Albergaba la esperanza de que se diera cuenta de que podía perderme.  Fue muy lindo y me abrazaba fuertemente al despedirnos, pero nada más.

Anoche le pregunté directamente si aún seguía árido y me dijo que si.  "Pero disfruto enormemente tu compañía", agregó y quisiera que fuéramos amigos.  "Amigos no puedo", le respondí, sería una tortura.  A él se le ensombreció el rostro y trató de darme mil razones, se puso a disposición completa, "lo que necesites".  "Sólo necesito una explicación", le dije, que para mi tranquilidad necesitaba saber que no era algo que emanaba de mi cuerpo, lo que le repelía.  Entonces me dijo la verdad: Había estado con otras mujeres y la sensación de conquista le gustaba.  Me quería, como a una compañera, adoraba nuestros paseos y conversaciones, pero había encontrado que una relación cotidiana lo aburría y por ende afectaba su libido. El me asociaba más con el amor maduro, que con su sexualidad.  

Nos abrazamos fuertemente, le di las gracias por la sinceridad (aunque por dentro me desmoronaba y hasta rabia me daba, tenía que demostrarle que no era malo decir la verdad, por dura que fuera) y él insistió nuevamente en que lo pensara, en que saliéramos a cualquier cosa.  Le sonreí, le dije que lo pensaría.  Pasé toda la noche pensando en eso, me sentí rechazada, incapaz de provocarlo nuevamente.  Entonces me acordé que había leído esto hace un mes y quise volver a compartir mi experiencia.  

Hoy amanece, y aunque estoy dolida, se que sus razones son bastante egoístas y que no merece la pena darle mi compañía para que él tenga todo (su amiga inteligente y las amigas sexuales por otro lado).  El tomó una decisión y tendrá que afrontar las consecuencias.  Yo quiero estar con alguien sin reprimir mis deseos, sin que me limite.  No soy su terapeuta, ni su escape de la frivolidad.  Tengo muchas cosas que hacer para seguir creciendo y no son estar a la espera de que un egoísta me considere un poco.  Prefiero leer una buena novela, ir al cine o ver películas en el ordenador, salir con mis amigas, buscar a mis sobrinos para divertirnos, teatro y otras mil actividades.  Sexualmente también tengo mucho que hacer yo sola, mi cuerpo es una fuente de placer propio también.  Y así...cuando aparezca alguien que me agrade y que esté dispuesto a compartir todo, yo seré una persona más completa y sin temor a perder a nadie, porque nadie es de mi propiedad, ni trae garantías ilimitadas, pero existe la lealtad y la gente segura de si misma, que no necesita fragmentarse para ser feliz.

A todas las chicas les deseo lo mejor.  Les recomiendo un libro que me ayudó a desapegarme: Los enamoramientos, una novela de Javier Marías.  Ahí describe lo mal que nos vemos a sus ojos cuando insistimos en quedarnos a recibir migajas.  Feliz día!


A mi me pasa

Enviado por el 01/10/2011 a las 18:10
hanna

Hola,
Resulta que es mi caso, tengo pareja de 30 y acabo de tener una charla sobre su deseo sexual hacia a mi. Charla mejor dicho conversación. Me dice que llega cansado y que quiere dormir y que al menos una vez a la semana se ve obligado en cumplir hacia mi, porque a mi me apetece bastante más a menudo.
Me ha confesado que a veces se lo hace solo, porque le supone 5 min el desahogo y que yo soy más trabajosa. Nos queremos, pero para mi el sexo aun es importante, mientras que para él se ha convertido en algo obligatorio, aunque dice que físicamente le gusto y le atraigo, pero está claro que ya no tiene libido. Y además dice, que si a mi no me apeteciera tanto quizás el me perseguiría más... ¿que hombre no querría una mujer que le hace cualquier cosa? y cuando quiera! al menos de momento.
No llevamos viviendo juntos ni 3 meses, y de novios 3 años... Hay mucho ordenador de por medio... y bueno, estoy frustrada y triste porque he hablado con él, ya no tengo mas caminos, porque el del especialista aun me parece que él no quiere.. .el está conformado con su vida sexual... y mientras yo esperando a que le apetezca o que llegue el momento de cumplir...es muy triste...
Necesitaría algún consejo por favor. Muchas gracias


Cuando estas del otro lado

Enviado por el 05/12/2011 a las 13:11
Mike

Hola

Pues yo estoy en el caso contrario, y realmente cuando las leo me parece increible lo que ponen, soy un hombre de 31 años, hombre trabajador, que hace ejercicio, me siento en la plenitud de mi vida fisica y mental (menos en la parte sexual), llevo unos meses viviendo con mi pareja y simplemente es realmente sencillo para ella el quitarme y hacerme a un lado, en la vida cotidiana nos llevamos muy bien, compartimos cosas, pero a la hora de la sexualidad realmente nuestras formas de ver las cosas son muy distintas, realmente me he llegado a sentir una persona sin ningun atributo sexual, aun siendo una persona atractiva.

Tengo un alto libido y realmente necesito esa parte en mi vida, nunca he pensado y nunca he sido una persona infiel, pero ultimamente ante la negativa y el poco deseo hacia mi de mi pareja he llegado a considerarlo fuertemente, aunque muchas veces tambien he pensado que lo ideal sería terminar por completo la relación y empezar algo nuevo.

Escribo en este blog debido a que siento que es una forma de desahogo y por otro lado expresar realmente mi sorpresa ante sus parejas que denotan no tener deseo sexual y el deseo del que se observa ustedes tienen ante sus parejas ya que el deseo de una mujer desde mi perspectiva es casi o practicamente nulo. En parte me hace sentir mejor el pensar que no es real esta situación.

Saludos


Preocupante

Enviado por el 05/12/2011 a las 21:56
Antonia Frias

me parece la última parte del artículo: “ha perjudicado la búsqueda constante de la paridad en lo sexual. Está bien la paridad en el plano de lo social o laboral, pero no debería existir paridad en lo sexual, pues los roles comienzan a desdibujarse".

¿es que las mujeres deberían renunciar a la igualdad para tener una pareja más activa sexualmente? Sería como representar un rol, hacer una comedia para agradar al otro.

Me parece claro que el amor es generalmente una lucha de poder, sin que eso signifique que una mujer adopte actitudes "guerreras". Nada de eso. Lo atractivo de los primeros encuentros es ver quien gana, después pueden venir los acomodos.

Por mi parte, comprendo perfectamente lo que significa estar cansada en la noche, tener que levantarse a primera hora en la mañana para un largo día laboral y las horas robadas al sueño por la noche, duelen y pesan al día siguiente. Razón de más para dejar para el fin de semana el sexo, que de ceder a él, demandará un tiempo necesario para dormir y estar en buenas condiciones al día siguiente.

Y si el de 30 está inapetente, los de 20 no lo están y no habría que tomar el asunto tan a pechos.


Es sorprendente encontrarme con este ...

Enviado por el 12/12/2011 a las 18:14
ana torres

Es sorprendente encontrarme con este candente tema!! y , qué pena que sea para mí con al menos 30 años de atraso !! Me gusta que al fin se les llame al pan pan y al vino vino. En otro tiempo era imposible tocar estos temas...  por eso todo lo que acabo de leer me parece muy instructivo. Es mas trataré que lo lean todos los que pueda!  Estoy viuda casi 15 años y tristemente reconozco que jamás me hubiera atrevido a plantearle a mi marido mis carencias sexuales... Dios! ¿qué hubiera pensado de mí? y me alegra en extremo que hoy es un tema que se puede desmenuzar y debatir libremente .
FELICITACIONES!!  Que todos lo tabúes sean enterrados en lo  más  profundo de la tierra.
Un saludo.


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