Habiendo pasado el verano, volvemos a la realidad de la cotideanidad, el terrible marzitis, como lo han denominado acá, a mí me llegó con yapa, fuera del desajuste económico, por no haber tenido un buen ingreso en la temporada.Como colombiano, me llegaron muy profundamente las noticias del conflicto Colombo Ecuatoriano. Desde el primero de Marzo, he seguido de cerca las informaciones de los acontecimientos que nos han tenido preocupados a todos los americanos, mas aún a mí, por tener la mayoría de mi familia cerca a la frontera con Ecuador. Me engendraron, crecí, víví, en un país con una geografía impresionante, con paisajes hermosos, con una vegetación exhuberante, con todos los climas en el día, con su gente emprenedora, amistosa y alegre, con una historia riquísima y ahora esta comprometido gravemente con un buen vecino, Ecuador.Es difícil dimencionar la gravedad del problema, pero es un problema grave, donde los que mas sufren son los ciudadanos comunes y corrientes que viven del intercambio y de las buenas relaciones entre los dos paises. Existen fuerzas que han crecido en la clandestinidad y que ahora tienen un gran poder, solamente para la destrucción.
Desde la mañana leo las noticias de caracol.com.co de Colombia, de los diarios elcomercio.com y eluniverso.com de Ecuador, me he enterado de muchos acontecimientos que no son nada de alentadores para nuestra América. En la mitad del mundo se está originando un caldo de cultivo que desequilibrará nuestro continente. No quisiera que por desentendidos caigamos lentamente en manos de una peste incurable que solamente nos deje ruina y desesperación.¿De que nos sirve crecer al 5% o el 8% si descuidamos nuestros valores y nuestras bases, en una sociedad moderna que se preocupa de contaminar y destruir lo poco que nos queda?. Cuando recién llegué acá, a Chile, se decía que la droga no entraría como en Colombia. ¿Cómo estamos ahora?.
No sé si me explico bién, pero en resumidas cuentas lo que quiero decir es que pongamos atención a todos los conflictos, porque son también globales.
















Señor Narváez
Su reflexión acerca de lo que ha sucedido entre Ecuador y Colombia es también lo mismo que pienso yo. He estado varias veces en ese hermoso país y he podido comprobar la calidez de los colombianos. Un pueblo que ha sufrido tanto, que ha estado bajo esa lacra de secuestro y muerte debiera ser un pueblo triste sin remedio, sin embargo algo tienen ustedes de grandeza y bonhomía cuando a pesar de todo saben sonreír y saben acoger al extranjero con una amabilidad digna de personas buenas, extraordinarias. No se merecen lo que les sucede. Espero que el mundo acoja a vuestro país como se merece, que se una en contra del terrorismo y que, algún día, puedan respirar tranquilos. Desde aquí, un saludo cariñoso a Colombia, un país maravilloso. Maria Eliana.