A qué precio se trabaja hoy en día, perdón, formularé la pregunta de forma más adecuada, a qué precio se obliga a trabajar hoy en día. Los salarios apenas rozan el sueldo base, y eso con mucha suerte. Las horas se extienden más allá de lo acordado y el precio se paga en tiempo libre cuando el trabajo disminuye. En algunos casos se aplica un plus (que en nada hace honor a su nombre) para compensar los días de exceso de trabajo, que desde luego acaban siempre descompensados. Las empresas cada año se jactan de los ingresos económicos obtenidos, superando las previsiones de facturación y avanzando en su carrera particular hacia el Olimpo de los explotadores y especuladores. Se abre mercado, se expanden las empresas, se incrementa el trabajo, pero no los ingresos al trabajador. Se globaliza a pasos agigantados, beneficiando a un capital que aumenta con rapidez y avidez; siempre beneficiando a los mismos sectores. Crea empleo dicen algunos. Condiciones precarias trae a muchos, pero estos muchos no entran en las estadísticas de mercado, eso es sólo privilegio de unos pocos. Los avances tecnológicos crecen día a día, mejoran la calidad y seguridad en el trabajo; pero hasta aquí llegan, en cuanto a derechos laborales nos hemos estancado, cada vez se recortan y de una u otra manera son menos. Resulta más barato prescindir de un obrero. Los sindicatos han muerto. A dónde nos lleva esta situación, qué va ocurrir en un futuro no muy lejano. Habrá que pagar para poder trabajar. Cuándo el reparto será más equilibrado, y no se reducirán costes a cuenta del trabajo del obrero. Hace algunos años se pronunciaba una frase que poseía mucha valor, pero que luego termino en desuso; “La unión hace la fuerza”, pero la unión no llega, porque un individualismo impuesto por una medida y trabajada estrategia social, se hace con la situación, avivando el miedo a la pérdida de empleo, evitando así la movilización en contra de la explotación del tiempo laboral y del obrero. El futuro es incierto, el presente desalentador, y el pasado nos reporta lejanos y olvidados ejemplos de lucha. Estamos sentando las bases sobre las que tendrán que bogar las generaciones venideras: nuestros hijos, nietos, sobrinos…; sangre de nuestra sangre…, a la que les estamos dejando un camino lleno de espinos. La fuerza, surge de una idea arropada por la conciencia del inconformismo y el derecho a un trabajo bien remunerado, sustentado por las voces de los trabajadores en pos de un futuro digno para nuestros hijos. Paso a paso caminamos…No más engaños…
















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