Escribí 30 líneas, conté una anécdota cómica, sólo por divertirme, así como se lanza una botella al mar con un mensaje adentro, nunca pensé que tendría grandes repercusiones, pero recibí un comentario, luego otro y me alegre mucho, pero hoy leí uno que me emocionó, lo comentó mi hermana menor, Claudia, a quien no veo desde hace 3 años, a quien llevo en mi corazón desde hace
Desde luego, con el tiempo fuimos viviendo experiencias diferentes, lo que es normal, la distancia no ayuda tampoco. Pero para mí lo importante ahora es comentar lo increíble que puede ser el resultado de un texto de treinta líneas, treinta líneas que nos pueden hacer volver al pasado y verse sentado con mis 7 hermanos a la mesa, con mi papá, mi mamá, comiendo y riendo, con el Choco pidiendo que le dejemos algo.
Aunque está claro que esos momentos ya no volverán, pero habrán otros, en los que estaremos nosotros con nuestros hijos, sobrinos y quién sabe quienes más y sabrán de nuestra historia, de como nos divertíamos sin televisión, sin luz incluso. De las Navidades donde al Viejo Pascuero lo hacíamos trabajar horas extras para tener ocho regalos bajo del árbol, que alguien había cortado allá en el terreno donde se ubicaba la antena de la radio, dándole a
Para mi hermana.
















botellas con mensajes
Sabes? cuando chica nos llevaban a la playa Rubén Darío en Valparaíso. Lo que hacía con esas famosas botellas, en especial las petaquitas, las llenaba con conchitas y piedritas de colores les ingresaba agua y me las llevaba para la casa de adorno, y los mensajes los botaba jeje