No s
e si decir lo que digo, decir es diciendo, porque no decirlo. Cerrado mis labios me sorprendo, solo con mis ojos hablando, son los decires que mi alma impotente no caya. Por mis pupilas estalla, cual granada de municiones cargada, torrentes de digo. Tragando salada saliva se seca mi boca, porque no lo digo, aunque decirlo quisiera, sin saber lo que digo. No lo digo, o lo digo, mi silencio maldigo, por no decirlo me bendigo. Vagando me encuentro en un infinito laberinto de verdades y mitos, de corales y viento, de espera y adviento. Y si no















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