A propósito del sujeto que subió al mont blanc en los alpes franceses intentando teñir su cima de rojo para convertirlo en monte rojo y decretar "el nacimiento de un nuevo estado soberano, el pink state", y cuya performance es parte de una "trilogía" de teñiduras de lugares (segun Lun.com), es interesante plantearnos interrogantes sobre el concepto de arte hoy en día, sobre sus límites si los puede haber, sobre la función del espectador en todo esto.
El artista anteriormente señalado fue el mismo que segun los medios metio peces en licuadoras para someter al espectador a la experiencia de




“Titus Andronicus” es la primera incursión de Shakespeare en el género trágico, esta obra es ejemplo consumado de la "tragedia de sangre", que floreció a inicios del auge del teatro isabelino bajo influencia de Séneca. Muy popular en su tiempo, despreciada luego por la profusión de sangre, recuperó el favor tras las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial.








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